domingo, diciembre 26, 2010

Breve reflexión sobre el "Cablegate" de Wikileaks y discurso que debe ser leído y comprendido

Tanto rasgarse las vestiduras con lo de Wikileaks y todo por nada. Porque nada se ha descubierto que fuese desconocido (sé que esta frase es redundante, porque se descubre lo desconocido o no se descubre nada pero como el nivel está donde está, pido licencia en esta ocasión). Cualquiera que haya leído algún periódico, escuchado alguna radio, o visitado alguna página web en lo súltimos años hubiera encontrado un mapa de las relaciones de Estados Unidos con diversos países, opiniones sobre condiciones mentales o carácter de los jefes de Estado y de Gobierno de distintos Estados, etc. O sea, simplemente mirando la prensa se hubiera participado de muchas de las mismas impresiones que los diplomáticos estadounidenses dejaron por escrito y remitieron a sus superiores. Así que menos hacerse el fariseo y menos maquillaje, de algunos que ahora claman como si les pillasen de nuevo.

Segundo, si alguien se sorprende -sin fingimiento- por todo esto, simplemente es que no sabía nada de diplomacia y del oficio del diplomático. Porque hacer informes recabando todo tipo de información, rellenando páginas con rumores, resúmenes de noticias y comentarios que corren en los mentideros de cuanta capital hay en el planeta es a lo que se dedican muchos de los funcionarios que ocupan cargo en embajadas. Y eso lo hacen los diplomáticos estadounidenses, los rusos, los turcos, los yemeníes, los australianos, los españoles -bueno, los nuestros quizá no porque dado el estado de ruina en que está el MAEC cualquier cosa es posible-, los chinos, los venezolanos y todo aquel al que su superior le diga que ese es su trabajo. Obligaciones del servicio, que no por nada la carrera diplomática tiene jerarquías y es el servicio civil que más se asemeja a la cosa militar.

Ah, lo de El País me parece más autojustificación y autobombo: "Nosotros somos los buenos. Hemos sacado todos los trapos sucios del poder a la luz. Assange es un héroe y nosotros sus colegas". Creer que Wikileaks es un instrumento de democracia y para la transparencia no se sostiene. Y en filtrar cables, o informes no hay ejercicio de periodismo ninguno. Eso es pura y simple transcripción. Lo que hace el señor Assange es lo mismo que se dijo en su día, hacía Dick Cheney (léase la trilogía de Woodward de Bush en guerra). Elegir las informaciones primarias, sin que hayan sido analizadas y cotejadas por analistas y expertos. La información publicada así, en bruto, no tiene el más mínimo valor y se presta la descontextualización y tergiversación interesada. En los ministerios y entidades dedicados a estas cosas se reciben toneladas de este tipo de "paja". Mucha se descarta, se archiva y nada más. En otros casos, se utiliza. Pero creer que cada cable de embajada es tomado en las cancillerías como la Biblia, el Corán y el Talmud es ser genuinamente ingenuo o bobo. Intentar hacernos creer que cuanto diplomático -estadounidense a ser posible- pulula por el mundo es un espía, es un acto de descarada mala fe y sensacionalismo. Una cosa es la diplomacia secreta y otra el secreto diplomático. No fomentar la confusión interesada es un acto de seriedad y responsabilidad. Algo que debería caracterizar la labor del periodismo.

Más y mejor en Notas sobre Wikileaks en el Neoconomicón.
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Y este el discurso para que lean y comprendan quienes deben... Moratinos nunca lo pilló. Trini con las mismas perlas y el jefe demostrando su inmenso desconocimiento en la materia, por omisión o por convención, les deja hacer. No iba a cambiar lo que es su uso y costumbre. Es lo que nos toca aguantar. Un presidente que nada sabe y unos ministros que le bailan el agua. Dicho sea de paso, todavía estoy esperando que nos toque el primer ministro de exteriores competente y capaz. No sé porque en España eso no se estila. Ni por error.

sábado, diciembre 25, 2010

Feliz navidad musical

Algo de música para que les acompañe mientras se atragantan con polvorones y turrones, que es buena y debida tradición a la que uno no debe sustraerse.

Algo muy de los tiempos de esta Triste España sin ventura.

Ahora algo más de la temporada, gentiles caballeros. Y otra pieza para vuesas mercedes.

Disfruten de la temporada. Del consumismo. De las tradiciones, compartan o no su contenido sacro, y de todos sus eventos. Sólo pasa una vez al año y cuando no pasa se echa de menos.

Felices fiestas les desea su seguro salteador,
DT