jueves, agosto 26, 2010

R.I.P.

Dos Guardias Civiles, el capitán José María Galera y el alférez Leoncio Bravo, han muerto abatidos por un talibán infiltrado en el grupo de personal local que trabajaba para la misión española en Afganistán. Descansen en paz. Como siempre mi solidaridad para con las familias y sus camaradas.

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La noticia me recuerda que hace apenas un par de meses discutía, haciendo piña con otro compatriota, con un grupo de compañeros -el escenario nos confería la condición-, todos ellos sudamericanos vinculados, en distintos oficios, a asuntos de seguridad y defensa, los motivos que animaban a cada nación a participar en misiones internacionales -de paz, de estabilización o de lo que toque según el caso-. Me sorprendió el cinismo galopante del que hicieron gala: el único objetivo -explicación y justificación- de aquellos que participan en esas misiones es -era y será, según su percepción de la cosa- obtener algún tipo de beneficio material o político para los participantes. El dúo de españoles decíamos que no, que hay motivos de responsabilidad internacional, de solidaridad, de ayudar porque a veces esa es la obligación y el compromiso.

Además, desde la perspectiva de la rentabilidad financiera, decíamos esas misiones salen caras -si alguien espera que los organismos multilaterales paguen puede sentarse a esperar-, el dinero que se pone en ellas suele ser a fondo perdido, y que esos supuestos beneficios futuros no aguantan la llegada de ataúdes envueltos con la bandera nacional.

En fin, posturas irreconciliables. Pero que me hacen temer que esa sea la idea que se tiene de estas misiones allí donde se realizan. Que los lugareños de cada rincón del mundo, donde hay un grupo de cascos azules o soldados de la OTAN no entienden que "hacemos" allí y que estarían mejor sin nosotros.

Y va a llegar el día en que, cuando alguien diga que debemos acudir en socorro de algún país con problemas, que la estabilidad está en juego, que es nuestra responsabilidad como países del primer mundo y demás, vamos a responder que mejor no; que el "país X" es un avispero, que el riesgo no merece la pena y que mejor montamos una cuarentena internacional, aislamos al país problema y nos entendemos con aquellos que en medio del marasmo parezcan los más fuertes... Espero que no lleguemos a eso, pero vamos en camino.

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Vuelvo ahora sobre la noticia y veo que nuestros inefables políticos siguen diciendo mentecateces en cuanto abren la boca.

Don Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro del Interior, ha dicho que el asesinato de los miembros de la Benemérita fue un "atentado terrorista premeditado".

¡Caramba! ¿Acaso hay atentados terroristas accidentales? ¿No implica cualquier atentado una planificación? No contento con eso, el ministro ha dicho que a pesar del ataque, la seguridad de la base de Qala-I-Now ha sido "correcta" y "adecuada" porque el terrorista fue abatido. Yo no alcanzo a establecer la relación que para Pérez Rubalcaba es clara. ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? 

Parece que la opinión pública española no pueda procesar la realidad: los terroristas matan. Los talibanes son el enemigo.

Así que los ciudadanos pasaremos por semejantes palabras de puntillas. Dando la razón al ministro por darnoslo todo masticado y sin ganas de afrontar las cosas como son. Blanditos, creyendo que en Afganistán no hay guerra y que por el mundo todos son angelitos y nos quieren bien. 

Y si a alguien se le ocurre decir algo sobre el "brillante" análisis del ministro, rápidamente le acusarán de antipatriota y de intentar sacar provecho político de los muertos.  

2 comentarios:

Phil Blakeway dijo...

Estimado Turpin, no pierda el tiempo con los dislates proferidos según el argumentario de la progresía hispánica. A mí me ha producido un principio de úlcera y migrañas atroces, además de ganas de encerrarme en la Biblioteca Nacional para no volver a salir.

Si hubieran leído tan solo a Kipling omitirían las mentecateces que escupen. Claro que no les queda vergüenza, y una cosa excluye a la otra.

Saludos.

Dick Turpin dijo...

Estimado Mr. Blakeway,

el problema con los dislates de la fauna política local no es de voluntad, que con buena maña me he manejado para permanecer ignorante de sus maravillas, simplemente es que a veces te asaltan con su verbo donoso... y al final no te libras ni en la BN donde te puede aparecer Rosa Regás al aparato y vas dado.

Saludos,
DT