miércoles, marzo 31, 2010

Sin reelección pero con elecciones

Hace unas semanas se acabó la incertidumbre. La duda que ha paralizado la vida política del país durante al menos dos años -que se dice pronto- se evaporó.

La tensión que, por no haber sido aclarada antes, ha polarizado a los que están metidos en la actividad política de manera ostensible, dio paso al desenfreno e hiperactividad electoralista.

Mientras no se sabía si salía cara o cruz reformas necesarias se han visto frenadas.

Unas cuantas personalidades políticas de peso se han quemado en el camino por no ser capaces de controlar los tiempos, apoyos, aparatos o por manifestar deseos -legítimos, pero que debieron permanecer inconfesables-. 


Sólo los ejes clave han permanecido invariables. El sello distintivo y característico del Ejecutivo. También se ha tenido que lidiar con escándalos. ¿Demasiados? Puede ser. Casi todos bajo investigación judicial, dicho sea de paso.

Pulcro acatamiento de la decisión de la Corte. Por si alguien tenía dudas. Especialmente, los que buscaban equiparar al presidente con su vecino revolucionario. En Colombia las instituciones no se acomodan a la voz del Único y se contrapesan de manera efectiva. Son independientes. Se pelean -incluso hasta límites contraproduentes-. Lo que está muy lejos de pasar bajo el gobierno bolivariano. ¿Separación de poderes? No se estila ni se concibe.

Volviendo a Colombia, todo esto se ha traducido en desgaste y polarización extrema. Enorme desgaste de todo el sistema político. De los políticos y de un gobierno que tendría que haber salido por la puerta grande, pero que aislado en su "encrucijada del alma" parecía ceder la iniciativa con el cierren filas como táctica. La duda ha movilizado a todos los que han visto una ventana de oportunidad como aquellos que han visto el peligro de vueltas atras.

Todas las instituciones se han visto afectadas. La judicatura, a ratos, ha actuado como partido judicial.

No hay Fiscal General de la Nación. Algunas ONGs y defensores de derechos humanos han desarrollado una agenda de oposición, a veces sirviendo de parapeto a otros.

En el Palacio de Nariño algunos colaboradores del presidente han estado más preocupados por otear su propio futuro que en otras cosas, dejando mas carga de la debida sobre alguien ya de por si propenso a "microgestionar". Así que gran atasco.

Las Cámaras atenazadas por escándalos, tácticas y conveniencias. Hasta tal punto que las elecciones a ambas Cámaras apenas gozaron de alguna atención hasta que la suerte del referendo quedó decidida.

Y los partidos políticos, en especial del Partido de la U -que todavía no ha sido capaz de abandonar su naturaleza de movimiento personalista hacia partido de masas y programa definido- han sido convidados de piedra en una fiesta en la que deberían haber garantizado estructuras y procedimientos claros y solventes.


Mientras, los países de la región miran y, algunosactúan.


Un presidente tenaz y bravo, arisco y difícil. Un político de casta y de talento. Creo que cómo se escriba la historia a corto plazo tendrá implicaciones de largo alcance. Porque se anticipan peleas de gran trascendencia alrededor de su persona y su gobierno.

Yo también he estado con "la encrucijada del alma". La limitación de mandatos es, de manera general, buena. La tensión de gobernar un país como Colombia es inmensa y pasa facturas, incluso en un trabajador infatigable como Uribe (comparen las fotos hace 8 años y ahora). Así que por ese lado a favor de la retirada del presidente, dando paso a otros.

Pero, claro es que los otros no han sido muy de mi gusto, para que negarlo. Así como Uribe es un político popular, no sólo porque haya gozado de alta aprobación sino porque los colombianos le sienten como persona cercana, familiar, los actuales aspirantes son perfectos para la clase media bogotana -o europea o estadounidense-, gente de alto nivel de estudios, casi todos con cargos de responsabilidad a sus espaldas, pero que no sé si conectan con la ciudadanía.

Por otra parte, quedan muchas dudas de si los candidatos asumirán las políticas de seguridad democrática y presión sobre la guerrilla y la delincuencia con determinación y como políticas de Estado o sí, como suele, tras un presidente "halcón" llegue una "paloma" que afloje y entre en negociaciones y despejes tipo Cagúan. La memoria es corta y casi nadie recuerda lo que era Colombia hace 10 o 15 años. El mejor candidato en el Hemisferio occidental para convertirse en un Estado fallido. Ni más ni menos. Ahí las zozobras.

Y otro punto de preocupación: qué va a pasar con el presidente Uribe el día que abandone el Palacio de Nariño. Hay intención de someterle a persecución implacable para denunciarle ante las instancias que se presten al juego -un poco como aquí-. El desprestigio del presidente, sería el desprestigio de su acción de gobierno... ¿quién se beneficiaría de ello?

Con un panorama así mucho se juega en las elecciones presidenciales... pero de eso hablaremos más adelante. Osea que esto queda en "To be continued".

A la vuelta de Semana Santa -disfruten de los días festivos y participen de las tradiciones a las que tengan apego-, en Doce Doce, iremos con el panorama electoral colombiano de cara a las presidenciales, revisando los resultados de las elecciones parlamentarias del pasado 14 de marzo, del primer debate televisado entre todos los candidatos y alguna encuesta.

Ahora a descansar.

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