viernes, marzo 26, 2010

La Utopia Integradora

Hace poco los presidentes del continente americano decidieron inventarse un nuevo ¿organismo multilateral?, ¿mecanismo de concertación y diálogo? o vaya usted a saber qué, bajo la premisa de mantener fuera a Estados Unidos y Canadá. La idea se llama de momento Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. Por supuesto, a la presente ni tiene sede, ni estructura, ni organigrama, mandato, reglamentos, ni jefe ni nada de nada. Será porque con la OEA, Unasur, las Cumbres Iberoamericanas, la Comunidad Sudamericana de Naciones, el Grupo de Río, el ALBA y los procesos de integración subregional no basta, ¿no?

¿Quién va a pagar por el nuevo invento? Estados Unidos paga -a regañadientes pero paga- por la OEA. España paga por las Cumbres Iberoamericanas... Sin dinero el juguete será otra inutilidad.

¿Quién liderará y qué estructura se le va a dar al nuevo invento? Sin ímpulso pólítico, compromiso y una dirección, un liderazgo sólido con respaldo de uno o varios países no habrá Comunidad de Estados ni grupo de vecinos que funcione. ¿Alguien dispuesto a liderar y a asumir el coste del liderazgo?

Recupero una columna sobre el asunto de RAMÓN PÉREZ-MAURA (18-4-2007 - ABC)

La bella defensa de la integración latinoamericana realizada por varios ponentes en la IV Conferencia Internacional de ABC chocó con una realidad insoslayable muy bien descrita por el investigador del Elcano Carlos Malamud: «La parálisis es la característica de los procesos de integración en América Latina». Y frente a la excusa habitual, la de culpar a Estados Unidos de los propios fracasos, Malamud resumió con precisión el problema interno: dos excesos en casi todos los países de la comunidad hispana -retórica y nacionalismo- y un déficit, el de liderazgo.



Ahora hay quienes creen que ha surgido un nuevo liderazgo en torno a la figura de Hugo Chávez. ¿Quién puede negar que el comandante denota dotes caudillistas? El caudillismo puede ser útil en una región en la que están 17 de los 50 países más vulnerables del mundo a riesgos catastróficos, según el dato que aportó el economista del Banco Mundial Luis Guasch. Pero llega un momento en que el marcado nacionalismo se convierte en una eficaz barrera frente al neobolivarianismo de Chávez. Y anteponemos el neo porque como bien dijo Malamud, ni Bolívar dedicó nunca un minuto a Brasil -y ahora Lula lo cita con frecuencia para ser políticamente correcto- ni nunca quiso hacer nada parecido al proyecto chavista. Lo que él quería era amalgamar el Imperio Español. ¿Bolívar y el Imperio Español? Vade retro.
Para más sobre integración regional recomendamos rastrear artículos del mentado Carlos Malamud (por ejemplo) y de Cástor Díaz-Barrado

2 comentarios:

Phil Blakeway dijo...

Si hasta la denominación es una falacia plena de trampas ideológicas de muy rancio olor...

Dick Turpin dijo...

Mr. Blakeway,

en primer lugar agradecido por su presencia por este blog estepario -por aquello de habitualmente desierto-. Se le recibe y atiende con gusto.

Yo espero con verdadero y genuino entusiamo cuál pueda ser el nombre definitivo de la cosa -así en plan Hermanandad Fraternal de todos nosotros; no se admiten gringos y otros rubios norteños... como si de eso que llaman "club de caballeros", donde no se deja entrar a las mujeres, se tratará-.

También tengo curiosidad por saber quién es el líder preclaro que se pone en estilo timonel... El nombre de Zelaya se repite mucho en bocas interesadas pero no creo que se atrevan a eso.

Si alguno tiene buena memoria, dentro de un año deberíamos tomarnos la molestia de ver en qué anda tan magna creación de algunos de los mayores talentos políticos planetarios , todos en conjunción astral universal del orbe celeste -siguiendo el estilo bello y alumbrador de Leire P., candidata al premio Nobel de Pareados y Hip Hop-.

Saludos,
DT