lunes, junio 30, 2008

Doce Doce

Un poco de egomanía a mi salud en Doce Doce. Cortesía de la selección española de fútbol, campeona de Europa.

viernes, junio 27, 2008

Solidaridad con U&P: el fútbol como excusa

Tras tantos fiascos de la selección española, conocedores de la sensación de frustración futbolera, no cabe más que solidarizarse con Urkullu y Puigcercós. A estas horas les supongo doloridos.


Ahora, en el caso del España-Rusia no podrán negar que los muchachos de Luís Aragonés - aprovecho para reconocer que nunca había sido de aquellos que lo tienen en un pedestal, aunque su paso por el Mallorca ha ido mejorando la consideración profesional que le tenía- fueron claramente superiores. Supongo que ésto lo reconocerán deportivamente. Como caballeros. Puede incluso que tras las semifinales, visto lo visto, prefieran a la selección española de fútbol a la alemana, ¿no?


Si así no fuera cabría suponer que son gente prejuiciosa, pegados a atavismos ridículos y que cuando hacían que opinaban sobre fútbol en realidad hablaban de otra cosa, mezclando arteramente deporte y política con el único interés de molestar. Cosa que sería poco civilizada, nada considerada y un poco mequetrefe. Y desde luego, demostraría que son gente poco tolerante y dialogante. Pero como no dudo de la caballerosidad de Urkullu y Puigcercós, que no son liberales antipáticos, supongo que sin duda se limitaban a manifestar criterios de gusto estrictamente futbolístico. En caso contrario, véase lo que ayer escribía Ignacio Camacho. Para cuando el ABC lo retire de la consulta gratuita en internet, este otro enlace (aclaro que es el mismo texto "bloggeado" sin referencias).


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ADDENDUM: ¿Sin relación con lo anterior? Dick Turpin, como el Perdíu, también ha firmado.

miércoles, junio 25, 2008

Perdiendo el tiempo y tirando el dinero por el retrete

El Congreso se nota que está a lo que está. ¡Qué gusto da financiar esto!

Dinero bien invertido y la iniciativa por la que los ciudadanos clamaban. Esto y el teléfono de Aído son las decisiones por las que la política nos apasiona ¿no?

¡Qué cerebros! IU seguro que así sale de su crisis... ¿o será situación de desaceleración?

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Al hilo de las brillanteces de algunos. Genial post de Alfa.

Citas y frases (V): bilingüe shakespeareano

Cosa grande de verdad. De puro grande va en versión original y doblada. ¿Hay mejor comienzo para una obra que éste?


SCENE I. London. A street.

Enter GLOUCESTER, solus
GLOUCESTER:


Now is the winter of our discontent
Made glorious summer by this sun of York;
And all the clouds that lour'd upon our house
In the deep bosom of the ocean buried.
Now are our brows bound with victorious wreaths;
Our bruised arms hung up for monuments;
Our stern alarums changed to merry meetings,
Our dreadful marches to delightful measures.
Grim-visaged war hath smooth'd his wrinkled front;
And now, instead of mounting barded steeds
To fright the souls of fearful adversaries,
He capers nimbly in a lady's chamber
To the lascivious pleasing of a lute.
But I, that am not shaped for sportive tricks,
Nor made to court an amorous looking-glass;
I, that am rudely stamp'd, and want love's majesty
To strut before a wanton ambling nymph;
I, that am curtail'd of this fair proportion,
Cheated of feature by dissembling nature,
Deformed, unfinish'd, sent before my time
Into this breathing world, scarce half made up,
And that so lamely and unfashionable
That dogs bark at me as I halt by them;
Why, I, in this weak piping time of peace,
Have no delight to pass away the time,
Unless to spy my shadow in the sun
And descant on mine own deformity:
And therefore, since I cannot prove a lover,
To entertain these fair well-spoken days,
I am determined to prove a villain
And hate the idle pleasures of these days.
Plots have I laid, inductions dangerous,
By drunken prophecies, libels and dreams,
To set my brother Clarence and the king
In deadly hate the one against the other:
And if King Edward be as true and just
As I am subtle, false and treacherous,
This day should Clarence closely be mew'd up,
About a prophecy, which says that 'G'
Of Edward's heirs the murderer shall be.
Dive, thoughts, down to my soul: here
Clarence comes."


Ahora en español:

Acto primero, escena primera

(Londres. Una calle)
Entra Gloucester
Gloucester: Ahora el invierno de nuestro descontento
se vuelve verano con este sol de York; y todas las nubes que se encapotaban sobre nuestra casa están sepultadas en el hondo seno del océano. Ahora nuestras frentes están ceñidas por guirnaldas victoriosas; nuestras melladas armas, colgadas e trofeos; nuestras amenazadoras llamadas al arma se han cambiado en alegres reuniones, nuestras temibles músicas de marcha, en danzas deliciosas. La guerra de hosco ceño ha alisado su arrugada frente; y ahora, en vez de cabalgar corceles armados para amedrentar las almas de los miedosos adversarios, hace ágiles cabriolas en el cuarto de una dama a la lasciva invitación de un laúd. Pero yo, que no estoy formado de bromas juguetonas, ni hecho para cortejar a un amoroso espejo; yo, que estoy toscamente acuñado, y carezco de la majestad del amor para pavonearme ante una lasciva ninfa contoneante; yo, que estoy privado de la hermosa proporción, despojado con trampas de la buena presencia por la Naturaleza alevosa; deforme inacabado, enviado antes de tiempo a este mundo que alienta; escasamente hecho a medias, y aun eso, tan tullido y desfigurado que los perros me ladran cuando me paro ante ellos; yo, entonces, en este tiempo de paz, débil y aflautado, no tengo placer con que matar el tiempo, si no es observar mi sombra al sol y entonar variaciones sobre mi propia deformidad. Y por tanto, puesto que no puedo mostrarme amador, para entretenerme en estos días bien hablados, estoy decidido a mostrarme un canalla, y a odiar los ociosos placeres de estos días. He tendido conspiraciones, insinuaciones peligrosas, con ebrias profecías, libelos y sueños, para hacer que mi hermano Clarence y el Rey se tengan un odio mortal el uno al otro: y si el rey Eduardo es tan leal y justo como yo soy sutil, falso y traidor, a estas horas Clarence está estrechamente enjaulado por una profesía que dice que G. será el asesino de los herederos de Eduardo. ¡Sumergíos, pensamientos, en mi alma! Ahí viene Clarence.

(entra Clarence, entre
guardias, con Brakenbury)



Ricardo III, recuerden cómo logra el poder y cómo lo pierde.
No hagan paralelismos con la actualidad... o
, como gusten.

sábado, junio 21, 2008

In memoriam

Mis respetos y condolencias a las familias y compañeros del teniente Santiago Hormigo Ledesma y del sargento Joaquín López Moreno; descansen en paz.

Palabras que hago -con retraso, lo sé- extensivas a familia y compañeros del cabo Felipe Jasón Ospina Vélez. Ocasión para insistir:



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En orden muy distinto, descanse en paz también Sydney Pollack, director de un buen puñado de películas fabulosas -y algunas regulares e innecesarias como el remake de Sabrina-. Mis favoritas: Jeremiah Jonhson, The Way We Were, The Yakuza y Three Days of the Condor. Casi nada. Y además no era mal actor.

Ni contigo ni sin ti... ¿al son de Rajoy?

Con el congreso "todos a una", o casi, y con el nuevo equipo ya hecho toca hablar de la situación del PP. La situación, para algunos de crisis -¿crisis?, ¿qué crisis?-, del PP está tapando a otros que caen en barrena -vean a CIU, IU, ERC y el PNV, que no por casualidad ha apretado lo del plan Ibarretxe-. Lo del PP al lado de éstos es una balsa de aceite. Y comparado con los usos de otros países todo está sucediendo de manera ordenada y clara.

Ya he dicho que Rajoy es un político que me agrada, pero que ha cometido suficientes errores para que sea oportuno que ceda el puesto -o, por lo menos, que someta a la consideración del partido si él debe seguir; lo que viendo lo de la red no está de más-. No creo que sus errores sean los aducidos por Cope y El Mundo. Resumiendo, para mí es suficiente que el gallego haya perdido dos elecciones generales para replantearse su situación. Y digo dos, porque si bien para muchos en 2003 la culpa fue de Aznar, lo cierto es que Rajoy hizo una campaña electoral muy pobre. Salió a mantener "la herencia" y perdió (¿puro Arriola?). Fue clave el 11/M, sí, pero si antes Rajoy hubiera pisado el acelerador y se hubiera aumentado la ventaja con Zapatero, hubiera llegado al 14 de marzo con más margen, etc. O sea que Rajoy fue tan responsable como Aznar de aquella derrota electoral. Y ahora en 2007 ha vuelto a perder. Sí, ha mejorado los resultados pero no basta. Y me da igual si Aznar y González perdieron dos veces.

La reacción de Rajoy ha sido cambiar al equipo. ¿Ahora? No, hombre, eso lo tenía que haber hecho hace 4 años. Anda, que no lo hemos dicho. Para ir a unas elecciones hay que hacerlo con los de plena confianza. Ahora soltar lastre, que si Zaplana fuera, que si Acebes fuera, que si... suena a excusa barata, a "no gané por su culpa". Tienta responder: pues haberlos cambiado antes, que para algo era usted el jefe ¿no? Por estos motivos creo que Rajoy debería afrontar a sus críticos y debatir con ellos. La mejor opción serían unas primarias. Pero eso no se estila.

Sobre el nuevo equipo, pues ni si, ni no, ni todo lo contrario. Mi primera sensación es que lo veo con poco peso, con juventud, sí, pero sin jerarquía. Están por hacerse. Y falta que los conozcamos, porque hasta la fecha no tenemos muchos elementos de juicio más allá de bonitas palabras.

Dicho esto, no estoy con la línea editorial de Fedérico Jiménez Losantos y de Pedro J. Ramírez. No creo que Rajoy haya cambiado nada. Todavía. Toca que Rajoy explique cuál es la nueva línea, si tal hay; para eso sirve -o debería servir- la reunión de fin de semana ¿no? Hasta ahora Rajoy, muy en su estilo, no ha explicado nada. Los que lo han apoyado en las fechas previas al congreso han hecho un acto de fe, porque éste sólo ha movido al personal, pero no ha dicho nada de contenidos y estrategias. Los promocionados se han mostrado contentos y agradecidos y los perjudicados, contrariados. Normal. Y algunas personas se han "cambiado" ellas. Hablo de María San Gil. Mi opinión: se ha precipitado. Debería haberse mantenido en el partido y, si su sensación sobre el giro centro-nacionalista de Rajoy se confirmaba, dar la pelea desde dentro. El ascendiente de Mayor Oreja no ha sido positivo en esta ocasión. Y si bien es cierto que hubo puñaladas, no sólo fueron contra la espalda de San Gil; la de Rajoy también se ha llevado puesta "acero amigo". Siento que a San Gil la quieren usar de banderín de enganche, de elemento de desgaste y mártir. La actuación de Rajoy, lejos de conciliar nada, parece deteriorar la situación, que no venía muy sobrada tras la últimas elecciones. Barrio contra Basagoiti: ¿nueva versión de lo visto con Nicolás Redondo y Patxi López?

Y en ese cruce de estocadas y medir fuerzas algunos han salido mal parados. Esperanza Aguirre, ha amagado, ha plegado velas y nada. En el juicio también se puso de perfil. Mucho cálculo en alguien que, en teoría, basa su liderazgo en principios muy claros.

Juan Costa, que se dejó querer por Pedro J., escuchó cantos de sirena, y, al final, tampoco. La verdad, Costa a estas alturas de la película no es rival para Rajoy.

Otros más modestos han manifestado "inquietud": suicida en el caso de Elorriaga; ambivalente, por sensata y ambigua, en el de Arístegui.

Ahora resulta que el hombre fuerte del entorno marianista es Ruíz-Gallardón, con Fraga apoyándole. Para mí le tengo como amigo peligroso, que tiene a su favor su buena aceptación en un sector del electorado. Éste sí tiene peso. Difícil equilibrio entre las ambiciones presidenciales del alcalde de Madrid y su capacidad para ganar votos. Quizá Rajoy cuenta para frenarle con Aguirre y Camps. Ajedrez turbio e impredecible.

Y por ahí, lontano, reaparece Arenas, que en realidad nunca desaparece. Y suben los "jóvenes" -me niego a decir "jóvenas", aunque sea grato para cierta miembra del gobierno-: Ana Mato, Cospedal, Núñez Feijóo, J. M. Lasalle, el del liberalismo antipático y correcciones de ponencias, González Pons y Jorge Moragas, con puesto cercano a Rajoy.

¿Es el nuevo equipo de Rajoy pilar de un proyecto ganador? No lo sé. No doy voto de confianza, pero si le dejaré tiempo para ver cómo se plantan y afrontan la tarea de hacer oposición alrededor de Soraya Sáenz de Santamaría.

Mientras Camps, Mayor Oreja, Aguirre, Gallardón calculan movimientos. ¿Y Rato?

Revisando lo que dejo escrito, al final, me replanteo el principio: ¿había alguna alternativa seria a Rajoy? Me quedo sin respuesta.

jueves, junio 19, 2008

En Doce Doce

Advirtiese que en Doce Doce, donde tantos buenos y sabios meditan, he dejado algo de música para solaz de las almas.

lunes, junio 09, 2008

Maravillas revertianas (V y VI): Sobre Borges y sobre gilipollas / El muelle flojo de Umbral

En mi suave regreso, otra de las secciones más o menos arbitrarias que uso para no darle a la tecla o a la mollera, según el caso. Dos textos del académico de Cartagena del género "dar cera, pulir cera", que diría el señor Miyagi. Divertidos a rabiar.

"Sobre Borges y sobre gilipollas

ARTURO PÉREZ-REVERTE

Pues nada. Resulta que en Buenos Aires, interrogado sobre el Borges omnipresente en mi novela La tabla de Flandes, que además se abre, a modo de epígrafe, con sus versos sobre el jugador de ajedrez, estuve hablando un rato de la obra del escritor argentino. Era inmenso y enorme, dije, reconociendo así mi deuda literaria. Salió luego, a pregunta de un amigo, el Borges más personal: sus filias y fobias, lo cruelmente que trató a otros escritores, su manifiesto, público y casi constante desprecio a la lengua falta de recursos en la que, según afirmaba, no había tenido otro remedio que resignarse a escribir. Su autobiografía dictada, donde apunta que, tras leerlo primero en inglés, El Quijote en castellano le pareció "una mala traducción". El hecho de que hasta que le fue concedido el premio Cervantes no tuviera una sola palabra amable para lo español. Que lamentase no haber sido un escritor en lengua inglesa, y que durante casi toda su vida negase la indiscutible, y felicísima, influencia que los autores en lengua española, como Quevedo -en su árida prosa- y el mismo Cervantes tuvieron en su obra, y que escribiera: "los galicismos son el único aporte serio de España a la cultura occidental". En vista de lo cual, dije -y lo sostengo- a mí esas actitudes me parecen propias de un snob. Que en España es una de las variantes que asocio con la palabra gilipollas.

En Argentina, donde la declaraciones fueron por lo general recogidas en su contexto, y donde además todo el mundo conoce a Borges perfectamente, casi nadie se rasgó las vestiduras. A Borges ya lo habían llamado otras cosas peores, y lo que hubo fue cierta polémica, unos a favor, y otros en contra; pero sin conmociones y sin ruido excesivo. Hubo quien dijo que el gilipollas era yo, y también quien sostuvo que por fin alguien se atrevía a decir en voz alta lo que muchos argentinos piensan al respecto. Incluso alguien llegó a escribir que lo mío podía considerarse una boutade borgiana que el propio Borges podía haber suscrito; y que donde las dan, las toman. Nada de particular, ninguna crisis. Todos entendieron que mi comentario no pretendía restar un ápice a la talla literaria del viejo genial y malvado. Al fin y al cabo, sus ojos se cerraron y el mundo sigue andando.

En España, sin embargo -aquí todos somos más borgianos que Borges y más faulknerianos que Faulkner-, la cosa fue diferente. Mi paisano Jaime Campmany me dio un cariñoso y paternal tirón de orejas. Otros, los autoerigidos en guardianes de la memoria borgiana -cosa que uno jamás sospecharía cuando lee lo que escriben- pusieron el grito en el cielo. Luis Antonio de Villena, por ejemplo, escritor imprescindible, en pleno soponcio emocional, le pidió prestado el frasco de las sales al no menos imprescindible Vicente Molina Foix. Y Francisco Umbral, guardián de todos los centenos sembrados por los grandes de la literatura -preferiblemente muertos, que se dejan plagiar sin decir ni pío- me hizo el honor de dedicarme una doble página de revista, aprovechando la coyuntura para hablar de su autor favorito, que es él mismo. El planteamiento era previsible: Pérez-Reverte ataca a Borges. Borges y nosotros estamos en el mismo nivel, Maribel. Luego Pérez-Reverte nos ataca a nosotros. A las perlas del estilo, a los artífices de la prosa pura y exquisita. A los herederos de Valle, Borges, Ramón y Proust. A nosotros, que nos queremos tanto.

Pensaba ahorrarme esta página porque suelo ir a lo mío, no tomo copas en bares de escritores y lo literariamente correcto me trae al fresco. Pero ver entrar en danza a Francisco Umbral me ha hecho, lo confieso, gotear gozosamente el colmillo. Ya tenía yo ganas de que se me arrancara ese victorino. "Pérez-Reverte -escribe el fino estilista- ha elegido a Borges como chivo emisario para atacar a todos los escritores de prosa pura, de creación verbal". Aparte del galicismo de "chivo emisario" por "chivo expiatorio", comprensible en un borgiano que desayuna cada mañana leyendo un tomo de Proust -en francés, supongo-, y de citar mal a Borges al atribuirle después, en una presunta cita del escritor argentino, un leísmo que Borges -que los detestaba- no usa pero Umbral sí, amén de "noche mutua" en vez de "unánime noche" (Ficciones: Las ruinas circulares), Francisco Umbral mezcla las churras con las merinas para ir donde pretende y le duele: que la literatura "de asunto" es el cáncer de la verdadera literatura; y que la verdadera literatura, la novela como Dios manda, es la farfolla muy bien escrita pero sin nada dentro. El estilo, chaval. La escultura léxica. O sea. Uno se hace cargo. Comprendo que debe de ser muy duro ganarse la vida haciendo magníficos artículos de folio y medio cuando lo que a uno le gustaría es ser novelista, y vender muchos libros, y aparecer en las listas de más vendidos. Uno comprende que debe criar muy mala sangre encontrarse en posesión de una prosa excelente, a veces perfecta, y sin embargo no ser reconocido como novelista de pata negra; que por alguna extraña razón, es lo que a la larga da prestigio y da pasta. Es lógico que cuando Francisco Umbral califica de "angloaburridos" a novelistas "de asunto" y luego va a firmar a la Feria del Libro y se encuentra que Javier Marías está firmando con una cola de cincuenta señoras encantadas y otros tantos caballeros -lo de las señoras es lo que más mortifica-, y el propio Umbral sólo tiene seis que pasaban por allí, eso genera muy mala leche. Como que su antiguo protegido Juan Manuel de Prada, que sí tiene buen estilo y además cosas que contar, haya escrito Las máscaras del héroe, que es tal vez la mejor novela española de los últimos veinte años, y también la novela exacta que Francisco Umbral siempre quiso escribir, y nunca pudo, o supo. O que a su edad uno tenga que hacerse fotos en pelotas para promocionar un libro sobre el viagra, y encima no se coma una rosca. O que esa reciente novela suya medio social y medio policíaca, descomunal, inmensa, extraordinaria, imperecedera según el coro de palmeros finos patroneado por Miguel García-Posada y sus cacheteros, cuyo título -lo juro por mi madre- no consigo recordar en este momento, y que iba a acabar con todas las novelas publicadas y por publicar, haya pasado, como puede atestiguar cualquier librero español -fuera de España nadie sabe quién es Francisco Umbral- por las librerías, incluídas las más selectas, sin pena ni gloria. Como todas las demás.

Uno comprende todo eso, porque tal y como están las cosas, los botines blancos de Valle Inclán, y la sombra de Ramón, y el bastón de Borges no bastan para saciar a quienes, además de maestros de periodistas, ambicionan ser considerados, también, maestros de novelistas. Ahí es donde duele, y lo siento; porque la verdad es que aquí cabemos todos, y es el lector -que está lejos de ser el imbécil que Francisco Umbral supone- quien al final decide. Pero ocurre que una novela es algo muy serio y complejo, que exige largo trabajo, estructura, esfuerzo y humildad profesional, y no se solventa con un bello estilo, dos frivolidades y cuatro asuntos expoliados a otros entre dos columnas en la prensa, una fiesta social y la presentación de un libro escrito y jaleado por los amiguetes de la Sociedad de Bombos Mutuos. Y por cierto, ya que tocamos lo del expolio, Francisco Umbral confiesa que mis novelas, como las de muchos otros, le parecen aburridas. A mí, sin embargo, las novelas de Francisco Umbral me parecen divertidísimas, pues paso muy buenos ratos subrayando en ellas párrafos y asuntos ajenos, de los que tal vez, si me anima, y en este estilo tosco que me caracteriza, podríamos hablar despacio otro día. Maestro."



"El muelle flojo de Umbral

ARTURO PÉREZ-REVERTE El Semanal 27 de
noviembre de 2005

Hace años tuve una polémica con Francisco Umbral que acabó cuando escribí un artículo titulado Sobre Borges y sobre gilipollas, donde el gilipollas no era Borges. Desde entonces, en lo que a mí se refiere, Umbral ha permanecido mudo; cosa que en un teclista con su logorrea –«escribe como mea», dijo de él Miguel Delibes– supone un prodigio de continencia. Pero el tiempo pasa, la edad termina aflojándole a uno el muelle, y ahora vuelve a meterme los dedos en la boca. El estilo, o sea. Al maestro de
columnistas no le gusta mi estilo literario, y le sorprende que se lean mis novelas. También, de paso, le parece inexplicable que nadie lea las suyas, ni aquí ni en el extranjero. Que fuera de España no sepan quién es Francisco Umbral, eso dice tenerlo asumido: su prosa es tan perfecta, asegura, que resulta intraducible a otras lenguas cultas. Pero no vender aquí un libro lo lleva peor. No se lo explica, el maestro. Con su estilo. Así que voy a intentar explicárselo. Con el mío.

Francisco Umbral tiene –y nos lo recuerda a cada instante– la mejor prosa de España. También cultiva una imagen, más social que literaria, inspirada en el malditismo narcisista y la soledad del escritor incomprendido y genial. Pero eso es cuanto tiene. Nunca pisó una universidad como alumno, ni leyó un clásico, ni tuvo una formación que trascendiera la cita, el plagio entreverado y el picoteo de lo ajeno. La lectura tranquila de sus libros y columnas sólo revela frivolidad superficial, incultura camuflada bajo la brillante escaramuza del estilo. En realidad, Umbral nunca tuvo nada que decir. La idea, el comentario o el libro citados en abundancia aquí y allá –a menudo de forma incorrecta, como ocurre con Borges y la Biblia, entre otros– casi nunca provienen de lecturas directas, sino que delatan la tercería de la revista, suplemento cultural, antología o texto ajeno donde fueron espigados.

Sospecho, además, que Umbral anda muy flojo de lenguas, lo mismo vivas que muertas, aunque para el estilo le baste con la que tan bien maneja. Y en cuanto a la gran novela básica, la que forma los cimientos de todo novelista sólido, su ignorancia resulta asombrosa en un escritor de tales pretensiones. Por eso resulta esclarecedor que, en sus innumerables intentos frustrados de novelar, mencione siempre con desprecio a Cervantes, Galdós, Dickens, Tolstoi, Dostoievski o Baroja, y entre los contemporáneos, a Marsé, Mújica Lainez o Vargas Llosa; o que cometa la bajeza de situar al honrado José Luis Sampedro o al dignísimo e impecable Luis Mateo Díez a la misma altura que a Mañas, el chico del Kronen. En esa línea, las universidades sólo valen para algo cuando invitan a Umbral, y le pagan. Igual que los premios literarios, el Cervantes o la Real Academia: sólo tienen prestigio si él los consigue.

Y es que Umbral no escribe literatura: él es la literatura –«Borges y yo», afirmaba sin complejos hace unos años–. Y si la gente no lo lee, es porque a la gente no le interesa la literatura; no porque no le interese Umbral, ni porque repugne, por ejemplo, el sexo turbio que impregna sus novelas; más turbio aún cuando imaginamos al propio Umbral practicándolo. Un personaje de quien Jimmy Gimenez Arnau –que no se diría, en rigor, espejo de virtudes– ha escrito: «Padece cáncer de alma».

La cita no es casual, porque, además de ser un periodista que nunca dio una noticia, de que en sus novelas y columnas no haya una sola idea, y de alardear de una cultura que no tiene, lo que trufa toda la obra de Umbral, desde el principio, es su bajeza moral. La «infame avilantez» que, ya metidos en citas, le atribuyó la poetisa Blanca Andreu. Siempre estuvo dispuesto a despreciar a novelistas ancianos o fallecidos como Gironella, Aldecoa, o el Cela a cuya sombra en vida tanto medró –y a quien dedicó, caliente el cadáver, un librito oportunista e infame, escrito, eso sí, con estilo sublime–, o a insultar y señalar con el dedo a antiguas amantes y a mujeres que le negaron sus favores; aunque esto lo hace sólo cuando no pueden defenderse y sus maridos están muertos o en la cárcel. Tan miserable hábito no lo mencionaría aquí de limitarse a lo privado; pero es que Umbral tiene la bajunería de salpicar con él su literatura.

Su bello estilo. A todo eso añade una proverbial cobardía física, que siempre le impidió sostener con hechos lo que desliza desde el cobijo de la tecla. Pero al detalle iremos otro día. Cuando me responda, si tiene huevos. A ver si esta vez no tarda otros cinco años. El maestro."

viernes, junio 06, 2008

Citas y frases (IV). Estoy de vuelta

Hace días que volví, tras días de no estar, pero la pereza me ha podido. No creo que sea un desánimo ni nada así, sino simplemente que no encontraba qué decir en estos días. Para esta ocasión, algo cómodo, citas y frases, eso sí, 4 en 1.


"Todos ven lo que aparentas; pocos advierten lo que eres."
Nicolás Maquiavelo (más de NM)


Valga esta afirmación para cualquier ocasión, aunque la pudiera firmar Fedérico Jiménez Losantos referida a Rajoy y su supuesta transformación... o a Aguirre... o a Zaplana... o a Acebes... o a Zapatero... o a... ¿No es demasiada credulidad y candidez en alguien que dice no fiarse de los políticos?


"No hay camino que no se acabe si no se le opone la pereza."
Miguel de Cervantes
"Lo inacabado no es nada."
Henri Frédéric Amiel (y algunas frases más)

Estas dos van juntas, vienen a significar lo mismo y me las autodedico tras los últimos días en los que he sido demasiado indolente.


"Hemos vuelto. Somos malos. Tú eres negro y yo estoy loco".
Martin Riggs, o sea Mel Gibson, en Lethal Weapon 2

Como no todo iba a ser cosa de citar a gente brillante y cultura de la buena, algo más chusco. Esta última cita puede valer para mí -¡he vuelto!-, Barack Obama -que, por si alguien no lo sabía, es negro, o afroamericano según el uso algo cursilón que se aplica a la cuestión en Estados Unidos- y para... eh, uh... mejor dejo que cada cual escoja lo del loco, aunque reconozco que me vale aqueste, sin otro motivo que lo presuntuoso y envanecido del comentario.

Por cierto, una pena notar algunos cierres. Que sea hasta pronto.