jueves, abril 24, 2008

Moratinos no aprende

En un post de antaño recogí esta viñeta de Mingote que parece de hoy, porque el Ministro Moratinos, el Gran Jefe Zapatero y los demás muchachos adosados son del estilo "mantenella y no enmendalla". Viene al caso del secuestro de la tripulación del barco Playa de Bakio por unos piratas.

De nuevo, para desgracia de Moratinos el muy reciente antecedente francés en situación parecida le juega en contra, y nos muestra las vergüenzas. Como cuando lo del Chad. Para decir lo que ha dicho el Ministro lo mejor, la verdad, es callarse. Si de entrada uno da esa impresión de débil, pusilánime y acobardado cuando toque negociar se le van a subir a las barbas. Y, después, todo pirata que se precie de tal, tomará nota y pensará: "a los franceses mejor no tocarles, que no sale a cuenta, pero a los españoles..."

O sea que suscribo plenamente lo que ha dejado escrito hoy Alfonso Rojo en el ABC:


La canción del pirata
ALFONSO ROJO

«Lo único que no se debe hacer con el caníbal, es comérselo». La frase ha caído en desuso, pero hacía furor en mis años mozos, cuando debatíamos sobre la pena de muerte en la Facultad de Derecho.
Parece de sentido común que una sociedad civilizada no puede sucumbir a la tentación de comportarse bestialmente con los facinerosos, por perversos que sean sus delitos.
Asar al antropófago y servirlo en una fuente, trinchado y con una manzana en la boca, sería excesivo, pero algo hay que hacer. Y si un tipo tiene entre sus aficiones la de devorar a otros seres humanos y se vuelve perentorio corregir sus costumbres, no se debería descartar a priori la posibilidad de darle, de vez en cuando, un buen mordisco.
Digo esto por los piratas de Somalia. Arrancar, como ha hecho Moratinos, declarando que España «opta por la vía diplomática», no es un buen comienzo, porque el mensaje que llega a los secuestradores es que pagaremos y que la resistencia se limitará al regateo.
Es fundamental conseguir la liberación de los 26 tripulantes del «Playa de Bakio» -13 de ellos españoles-, pero una nación que se precie, la octava potencia económica mundial según el Gobierno Zapatero, no aborda estos enredos en posición genuflexa. Un Estado como el nuestro no negocia con corsarios o con terroristas, sin enfangar su esencia
democrática.
Las autoridades somalíes se han ofrecido a despachar tropas al atunero y es correcta la decisión de rechazar la propuesta, porque su proverbial incompetencia hace presumir que el abordaje terminaría en carnicería.
La fragata Méndez Núñez, que navegaba por el Mar Rojo al socaire del portaviones británico «Illustrious» cuando recibió la orden de dirigirse a la zona, ha llegado tarde y poco puede hacer... por el momento.
Lo único digno que nos resta es el «camino francés». Que negocie y pague -usando nuestro dinero- el Gobierno somalí y una vez seguros los rehenes, tomar represalias, como hizo Sarkozy. Y si no podemos matar solos a los malos o capturar a unos cuantos para traerlos encadenados a Madrid, presionar a nuestros aliados, para que nos ayuden en la faena.



(Los enlaces son míos, aclaro).

Ah, por cierto, qué diferencia con el artículo de hoy del analista componedor favorito de esta casa: Darío Valcárcel, que en China y los Juegos, nos atiza con otra dosis de, digámosle, realismo atroz. Eso pasa en el ABC, pero nunca en El País ni en Público, dos de los fieles exponentes del "todos a una" y "el que se mueva no sale en la foto". Diversidad en la izquierda plural, supongo.

miércoles, abril 23, 2008

Citas y frases (III)

En tiempos de adhsiones inquebrantables y de acaloramientos, frase para la reflexión:

"El no, el sí, son breves de decir, y piden mucho pensar"
El autor, Baltasar Gracián, que pensó la política como pocos. Casi a la altura de Maquiavelo me atrevo a decir, pero como casi todo "lo nuestro" no ha sido "publicitado" como mereciera.

Más frases de Don Baltasar. Fernando II de Trastámara y él, dos hombres políticos salidos de Aragón... y tras ellos la nada, o sea todo del corte Marcelino Iglesias. He ahí una razón del pobre discurrir de la política que caracteriza a la región.

lunes, abril 21, 2008

A Doce Doce

Cabe la probabilidad de que tenga la intención de leer mis atrabiliarias opiniones, dado que pasa usted querido amigo por este blog; si es así, permítame advertirle: corra y no se demore que algo hay en Doce Doce.

martes, abril 15, 2008

Honrarles como merecen

En 2003 agentes del CNI emboscados en Iraq murieron en acto de servicio. En Estados Unidos un episodio así hubiera significado, una comisión para aclarar la cosa hasta el tuétano. En Inglaterra, Francia o Israel siendo más discreto el estilo no hubieran faltado unas cuantas rigurosas piezas de periodismo de investigación, quizá hasta uno o varios libros en plan Mark Bowden. Incluso, llegado el caso, película y documentales sobre el meritorio trabajo que desempeña "la comunidad de inteligencia". Sin duda, tendríamos datos suficientes para poder honrarles. Sin embargo en España optamos por olvidar rápido.

En 2005 17 militares murieron al estrellarse un helicóptero Cougar. Incidente mal explicado. De nuevo para honrar a los caídos en el cumplimiento del deber hay que saber cuál era su deber y cómo cayeron. Y hay que desterrar la sombra de dudas y sospechas que permiten las elucubraciones de conspirativas descabelladas.

Y en Líbano, un atentado y la inadecuada impedimenta de las tropas dieron como fruto más muertes de los nuestros.

Sé que es impopular decir que en trances trágicos hay que investigar (lo que en España es sinónimo de uso partidista de datos y tratar de sacar ventaja), cuando el pudor llama a dejar a los difuntos tranquilos, y aclarar a la opinión pública la función de los despliegues españoles en el exterior, porque es la única manera de que la ciudadanía -la hayan educado o no como tal- asuma lo que implica la presencia de las Fuerzas Armadas y de los Cuerpos de Seguridad en según que escenarios. No podemos caernos del guindo cada vez que hay bajas, porque todos creíamos que no había riesgos. Porque los hay, por supuesto, pero se asumen porque también hay obligaciones y objetivos dignos y merecedores del esfuerzo. Y ese esfuerzo y esos riesgos obligan a la sociedad a estar pendiente de dónde y cómo van las tropas a servir. Porque llegado el caso hay que estar dispuestos a pedir responsabilidades (como en el accidente del Yak-42 que ha recibido mucha más atención). Por ejemplo la muerte de José Couso ha recibido ese tipo de atención que a los militares se les niega.

España es un país que rehuye de palabras como guerra y ejército, y al hacerlo evita atender a sus militares. Prefiere ver anuncios de reclutamiento válidos para promocionar turismo de aventura y parques temáticos que reflexionar sobre salarios y equipamientos de las Fuerzas Armadas. Los ciudadanos no debemos renegar de nuestro ejército. No debemos abandonarlo. Debemos preocuparnos por él, porque cumple una función esencial que no debemos descuidar.
Y deberíamos saber para poder honrar con justicia su desempeño.

Violencia de género y violencia machista: del descuido de las palabras y sus efectos negativos (incluye Maravillas revertianas V y Citas y Frases II)

Al final, género
ARTURO PÉREZ-REVERTE El Semanal 25 de octubre de 2004

Se veía venir. Ley contra la Violencia de Género, la han llamado. Pese a los argumentos de la Real Academia Española, el Gobierno del talante y el buen rollito, impasible el ademán, se ha pasado por el forro de los huevos y de las huevas los detallados argumentos que se le presentaron, y que podríamos resumir por quincuagésima vez diciendo que ese género, tan caro a las feministas, es un anglicismo que proviene del puritano gender con el que los gringos, tan fariseos ellos, eluden la palabra sex. En España, donde las palabras son viejas y sabias, llamar violencia de género a la ejercida contra la mujer es una incorrección y una imbecilidad; pues en nuestra lengua, género se refiere a los conjuntos de seres, cosas o palabras con caracteres comunes –género humano, género femenino, género literario–, mientras que la condición orgánica de animales y plantas no es el género, sino el sexo. Recuerden que antiguamente los capullos cursis llamaban sexo débil a las mujeres, y que género débil no se ha dicho en la puta vida.

Todo eso, pero con palabras más finas y académicas, se le explicó hace meses al Gobierno en un documento respaldado por sabios rigurosos como don Francisco Rodríguez Adrados, don Manuel Seco, don Valentín García Yebra y don Gregorio Salvador, entre otros. Ahí se sugerían alternativas –la RAE nunca impone, sólo aconseja–, recomendando el uso de la expresión violencia doméstica, por ejemplo, que es más recta y adecuada. Al Gobierno le pareció de perlas, prometió tenerlo en cuenta, y hasta filtró el informe –que era reservado– a la prensa. De modo que todo cristo empezó a decir violencia doméstica. Por una vez, se congratuló la Docta Casa, los políticos atienden. Hay justos en Gomorra.
Etcétera.

Pero, como decía La Codorniz, tiemble después de haber reído. Ha bastado que algunas feministas fueran a la Moncloa a decir que la Real Academia no tiene ni idea del uso correcto de las palabras, y a exigir que se ignore la opinión de unos tiñalpas sin otra autoridad que ser lingüistas, filólogos o lexicógrafos, para que el Gobierno se baje los calzones, rectifique, deje de decir violencia doméstica, y la expresión violencia de género figure en todo lo alto de la nueva ley, como un par de banderillas negras en el lomo de
una lengua maltratada por quienes más deberían respetarla. Aunque tal vez lo que ocurre sea, como asegura la franciscana peña que nos rige, que el mundo se arregla, además de con diálogo entre Occidente y el Islam –Occidente sentado en una silla y el Islam en otra, supongo–, con igualdad de géneros y géneras. El otro día ya oí hablar de la España que nos legaron nuestros padres y madres. Tela. Como ven, esto promete.

En cualquier caso, el nombre de la nueva ley es un desaire y un insulto a la Real Academia y a la lengua española; y ocurre mientras el español –aquí llamado castellano, para no crispar– se afianza y se reclama en todas partes, cuando en Brasil lo estudian millones de personas y es obligatorio en la escuela, y cuando se estima que en las universidades de Estados Unidos será lengua mayoritaria, sobre el inglés, hacia 2020. Y oigan. Yo no soy filólogo; sólo un académico de infantería que hace lo que puede, y cada
jueves habla a sus mayores de usted. Esos doctos señores no van a quejarse, porque son unos caballeros y hay asuntos más importantes, entre ellos seguir haciendo posible el milagro de que veintidós academias asociadas, representando a cuatrocientos millones de hispanohablantes, mantengan la unidad y la fascinante diversidad de la lengua más hermosa del mundo –Quevedo, Góngora, Sor Juana y los otros, ya saben: esos plumíferos opresores y franquistas–, y que un estudiante de Gerona, un médico de Bogotá y un arquitecto de Chicago utilicen el mismo diccionario que, se supone, utilizan en La Moncloa. Pero yo no soy un caballero. Me educaron para serlo, pero no ejerzo. Así que me tomo la libertad de decir, amparado en el magisterio de esa Real Academia que el Gobierno de España acaba de pasarse por la entrepierna, que llamar violencia de género a la violencia doméstica es una tontería y una estupidez. Y que la palabra que corresponde a quien hace eso –página 1.421 del DRAE: persona tonta o estúpida– es, literalmente, soplapollas. Eso sí: el año que viene, a la hora de hacerse fotos en el cuarto centenario del Quijote, se les llenará a todos la boca de Cervantes. Ahí los espero.


Como esto es suma y sigue, aquí otra sobre pateo del idioma con motivo del "género".

Valga lo del Sr. Pérez-Reverte de introducción a mis líneas siguientes. La "violencia de género" ha caído en desgracia, ahora viene la "violencia machista". Claro, no me refiero, a los hechos -ojalá-, sino a las palabras que usa para definirlos el presidente Rodríguez-Zapatero y la internacional de la prensa de progreso. Y mira que con lo de la violencia de género dieron el plomazo hasta el límite, cuando había posibilidades mejores y más precisas (p.ej.: violencia conyugal o violencia doméstica; la primera específicamente referida a las relaciones de pareja -heterosexual, homosexual o como fuere, porque la ley de marras apuntaba sólo en un sentido- y la segunda si se pretende ir por todos los abusos y maltratos cometidos en la familia; donde encajarían los que maltratan a los abuelos y les mangonean la pensión, los que se ensañan con los hijos y, también, los que demuestran su retorcida forma de ser contra el cónyuge). Pero don erre que erre demostró su talante en estado puro.

De nuevo en la elección de las palabras me parece que se impone el marketing al apropiado uso del idioma. Por violencia de género, primero, y machista ahora se quiere describir los actos de violencia, intimidación y abuso que dentro de las relaciones de pareja el hombre ejerce contra la mujer. Como ya he dicho deja fuera a parejas homosexuales masculinas y a agresoras femeninas (de parejas homosexuales y heterosexuales). Aunque sean casos estadísticamente poco relevantes, no se justifica la omisión.

Asistimos demasiado a menudo a las noticias del asesinato de la mujer por el marido, novio o "ex". El martilleo de noticias es constante y obviamente hay que hacer algo. El problema para Zapatero es que ya lo hizo. Ya aprobó la Ley en cuestión -del mismo modo que el gobierno de Aznar fue endureciendo progresivamente la legislación sobre la materia- y no se aprecia una mejora significativa de los datos. Curiosamente ningún periodista se atreverá a criticar la ineficiencia de las disposiciones, porque prima lo políticamente correcto.

El presidente con el cambio de denominación -y ahora con la creación del Ministerio de Igualdad- parece que hace algo nuevo, cuando simplemente sigue la deriva en busca de la buena prensa. Así que además de no dar mejores soluciones, se vuelve a equivocar con lo de "violencia machista" (según el DRAE, referncia que al equipo de gobierno se la traerá floja, supongo, machismo. 1. m. Actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres).

El machismo es -o puede ser- una de las causas de la violencia doméstica/conyugal, sí, pero la violencia machista se puede dar perfectamente entre dos o más desconocidos (igual que un racista no necesita conocer a su víctima mientras la apalea, lo mismo puede ocurrir con un machista violento).

Por otra parte, en una pareja se puede dar violencia sin que haya machismo (desde el despecho hasta cuestiones de bolsillo, los motivos para el crimen son casi infinitos sin que implique prepotencia de ninguno).

De nuevo las palabras usadas y la realidad no ajustan. De nuevo, se equivoca el presidente al hablar porque no tiene claro contra qué cosa quiere actuar (denomina por aproximación, vagamente, pero no logra la precisión deseable para poder actuar con acierto pleno).

Concluyo, recurriendo a frase ajena que explica la relación pensamiento-palabra:

"El pensamiento se come sus propias palabras, y así crece" (Rabindranath Tagore)


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P.S.: Como habéis notado con una habilidad pasmosa he hecho un tres en uno, incluyendo reflexión personal, Maravillas revertianas (V) y Citas y frases (II) en un sólo post.

P.S. 2: más frases de Tagore

jueves, abril 03, 2008