martes, marzo 25, 2008

Las mentiras sobre Irak (en esas seguimos)

Lo hemos dicho muchos infinidad de ocasiones -por ejemplo, JMG vía Barcepundit le ha dedicado buenos esfuerzos a la cosa, y no es el único-, pero no está de más un revival como el que reproduzco a continuación (hoy en ABC):

Las mentiras sobre Irak
FERNANDO DÍEZ MORENO, Ex secretario de Estado de Defensa y ex comisionado del Gobierno de España para Irak.

SE afirma que una mentira repetida cien veces llega a convertirse en una verdad. Ningún ejemplo mejor para reflejar este aserto que el de la «verdad oficial» de que «España participó en la guerra ilegal de Irak». Además de «verdad oficial», es la «verdad» en que cree una gran mayoría de ciudadanos. Pero a nadie le gusta que le engañen, y no se puede engañar a muchos durante mucho tiempo. Porque esa «verdad oficial» es mentira, y lo saben bien quienes la han propalado durante cinco años, con generoso acompañamiento mediático, pero con daño irreparable al prestigio exterior de España y al principio de juego limpio en política. La Historia se basa en hechos, y los hechos son siempre tozudos. Veámoslo.

1. España no participó en la guerra de Irak. El prestigioso Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI), contrario a la guerra de Irak, publica anualmente un no menos prestigioso informe bajo las siglas de RAMSES (Rapport annuel mondial sur le syst_me économique et les stratégies), nada que ver con los faraones. En el correspondiente a 2007, por aportar un solo testimonio, Jolyon Howorth: «L´Europe et la securité mondial», pag. 49, afirmó: «solamente cinco países enviaron a Irak fuerzas de combate: Estados Unidos, 150.000 hombres; Reino Unido, 45.000; Australia, 2.000; Rumania, 278; y Polonia, 200». España no es mencionada.
2. La guerra de Irak no fue contraria a la «legalidad internacional». Los juristas sabemos que en Derecho todo es discutible, y que pueden defenderse con todo rigor las posiciones más encontradas. Pues bien, en la primera guerra del Golfo en 1991, la resolución del Consejo de Seguridad 678/1990, de 29 de noviembre, autorizó a los Estados miembros a utilizar todos los medios necesarios para hacer cumplir la resolución 660/1990 (que obligaba a Irak a retirar sus fuerzas del Kuwait invadido). Dicho en otros términos, es la Resolución que autoriza la guerra contra Irak. La 686/1991, de 2 de marzo, suspende las operaciones ofensivas (alto el fuego) a condición de que Irak acepte cumplir las doce resoluciones dictadas con anterioridad.
Once años después, en los albores de la «segunda guerra del Golfo», se aprueba la resolución 1441/2002. En ella se recuerda que siguen vigentes, entre otras, las resoluciones 678/1990, 686/1991 y 687/1991. Y recuerda especialmente que «en su resolución 687/1991 había declarado que un cese del fuego estaría subordinado a que Irak aceptara las disposiciones de esa resolución, incluidas las obligaciones de su cargo...».
Fue así que no se cumplieron las obligaciones impuestas a Irak, cesó el alto el fuego condicionado a su cumplimiento, por lo que recobró su virtualidad la resolución 678/1991, que autorizaba la guerra contra Irak. Durante doce años, el Consejo se Seguridad de Naciones Unidas aprobó hasta 64 resoluciones contra Irak. Una nueva resolución (¡una más!) habría tranquilizado a algunos, pero la «legalidad internacional» eran 64 resoluciones y no una sola.
3. Es cierto que no se encontraron armas de destrucción masiva (no que no las hubiera, pues Sadam Husein las había empleado contra la población kurda), pero reto a cualquier político, analista, experto, comentarista, tertuliano, periodista de investigación, o simplemente ciudadano, a que aporte un testimonio anterior a la guerra que pusiera en duda la existencia de tales armas. Como se ha señalado triste y recientemente, el arma de destrucción masiva era el propio Sadam.
4. Si España no participó en la guerra de Irak, ¿qué fue lo que hizo? Respuesta: primero, apoyarla políticamente, porque Sadam era un sanguinario dictador y un peligroso instigador del terrorismo global, contra el que España luchaba en la parte que le toca; segundo, enviar un contingente militar de ayuda humanitaria, que llegó cuando la guerra había terminado al puerto de Unm Qsar, del que no salió; tercero, enviar, posteriormente, un contingente militar, al amparo de las resoluciones del Consejo de Seguridad, entre otras, 1472/2003, 1483/2003, 1500/2003 y 1511/2003, con misión de seguridad y estabilización del país; y cuarto, participar en las tareas de reconstrucción de Irak en los ámbitos institucional, económico, financiero, de infraestructuras y de ayuda humanitaria.
5. Por eso, cuando en mayo de 2004 el presidente Rodríguez Zapatero decide retirar el contingente militar, no lo estaba retirando de una «guerra ilegal», sino de una misión de paz, seguridad y estabilidad amparada por Naciones Unidas. Se podrá discutir cuanto se quiera la legalidad internacional de la guerra. Pero es incontestable e irrebatible la legalidad internacional en la participación en la reconstrucción. Las fechas no engañan salvo al que se quiera dejar: la resolución 1483/2003, de 22 de mayo, hizo un «llamamiento a los Estados miembros y las organizaciones interesadas para que ayuden al pueblo de Irak en la labor de reformar sus instituciones y reconstruir el país y contribuyan a que existan en el Irak condiciones de estabilidad y seguridad de conformidad con la presente resolución»; la brigada española Plus Ultra llegó en el mes de agosto de ese año. Además, Zapatero incumplió su promesa electoral, según la cual retiraría las tropas si antes de finalizar el mes de junio de 2004 no se aprobaba una nueva resolución del Consejo de Seguridad. Esa resolución se aprobó, pero nuestras tropas ya habían sido retiradas.
6. A la verdad se le falta también por omisión. Y la verdad oficial ha ocultado que España participó durante un año en la reconstrucción institucional, enviando expertos que colaboraron en la reorganización de la Administración, en la redacción de textos legales, en la recomposición del sistema judicial, en la aplicación de normas de control presupuestario, en la elaboración de planes y programas de regadíos, entre otros muchos.

7. La verdad oficial también oculta la importante ayuda humanitaria prestada por España. Primero, en el puerto de Unm Qsar, como antes se recordó. Después, con la actuación de los expertos de la AECI. Y simultáneamente por la brigada Plus Ultra. En la ordenación de la ayuda humanitaria internacional, en las oficinas de la ONU, perdió su vida el capitán de navío Martín Oar.

8. La verdad oficial oculta el importante papel que desempeñó España en los primeros momentos de la reconstrucción económica y financiera, formando parte del núcleo de cinco países (con USA, Reino Unido, Japón y Australia), que la planificaron. Nuestro país organizó la Conferencia de Donantes los días 23 y 24 de octubre de 2003, con la asistencia de más de cien países y organismos internacionales, incluido el secretario general de la ONU, en la que cada uno de ellos cifró su participación en la reconstrucción.

9. Finalmente, la verdad oficial ha ocultado el papel que desempeñó la brigada Plus Ultra, tanto en misiones humanitarias como de paz, seguridad y estabilización de Irak. Sus «reglas de enfrentamiento» (ROES) les impidieron prestar el apoyo solicitado por losamericanos en una acción ofensiva contra determinado clérigo. En esta misión, por primera vez en la historia, se integraron batallones de cuatro países centroamericanos a los que nuestra retirada dejó abandonados, en lo que ellos consideraron como una deserción. Las Fuerzas Armadas perdieron de un plumazo el prestigio alcanzado en otras muchas misiones de paz. Y nadie ha contado el humillante trayecto que hubieron de recorrer en su retirada vergonzosa, desde Diwaniyah hasta Kuwait.

Y todo cuanto he afirmado anteriormente contra la «verdad oficial» esta desarrollado y más fundamentado en mis «Memorias» como comisionado para Irak que, acompañada de abundante documentación, verá pronto la luz. ¿Y qué pasa hoy en Irak? Recuerdo que un profesor de la Universidad de Los Ángeles, al preguntarle por las noticias que le llegaban de España, me contestó: «Sólo cuando hay atentados de ETA». Ahora las únicas noticias que recibimos de Irak son de atentados. Pero no son las únicas que se producen. Han avanzado mucho en su reconstrucción institucional (Constitución, elecciones, Parlamento, libertades) y económica (cuando planificábamos la reconstrucción financiera las cuentas salían con el barril de petróleo a veinticuatro dólares; ahora está a más de cien).Tienen muchas dificultades en su lucha contra el terrorismo porque allí el terrorismo, a diferencia de lo que ocurre en España desde hace cuarenta años, es un terrorismo suicida, contra el que es más difícil, aún, luchar. Pero tarde o temprano culminarán el proceso de su transición política y el de su reconstrucción, porque es un país rico que tiene mucha gente preparada. Cuando ese momento llegue, muchos países sentirán el orgullo de haber participado en la más noble de las empresas: ayudar a un país a pasar de la dictadura a la democracia. España no será uno de ellos, pero muchos sentiremos el íntimo orgullo de haberlo intentado durante un año. La demagogia tiene también sus reglas.


Dicho esto: que en España sigamos con Iraq como casi único asunto internacional que llama la atención en la prensa, en el MAEC y en Presidencia de Gobierno habla de un desfase con la realidad preocupante. Llegamos tarde siempre y nos empantanamos como nadie. Qué desastre.


¿Será porque dejamos la conducción de la política exterior en manos de Moratinos, o sea de la irrelevancia política -les desafío a que me digan algo interesante que haya dicho o hecho el Ministro-? De cara al nuevo ejecutivo me permito una sugerencia atrevida: por una vez y sin que sirva de precedente poner a alguien competente al frente ¿no? Eso sí que sería un cambio inesperado y radical.


Mientras más de lo mismo, López Garrido, el antiguo submarino en IU ha llegado lejos; por supuesto nadie se cuestiona la ideoneidad para el cargo asignado y sus conocimientos sobre el asunto, lo que importa es la fidelidad y pagar los servicios prestados. Parece que no se aprende: véase la inenarrable labor de 4 años de Leire Pajín en Cooperación y la ejecutoria de Trinidad Jiménez en los asuntos de América Latina. ¿Plenas de éxitos?


Cambiando el tercio: Sarkozy amaga pero ¿se atreverá? No lo creo. Sería otra sorpresa.


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ADDENDUM: Ya he visto que no hay manera, erre que erre, Miguel Ángel Moratinos parece que seguirá de Ministro de Exteriores.

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