domingo, febrero 10, 2008

Plataforma "De Unax ni una más"

No aprendo. Lo sé. Pero no estaba advertido.

Ayer en medio de grandes dudas fui arrastrado a ver Love in the Time of Cholera (adaptación de la novela de García Márquez); supuesta producción de talla hablada en inglés (decisión rarísima, porque en general los actores, salvo los que tienen el inglés por lengua materna o muchos años trabajando en Estados Unidos y Alicia Borrachero, dicen sus parlamentos con un acento terrible que hace que parezca la cosa comedia ya de entrada) y director con oficio -por decir algo-, Mike Newell. A priori sabía que en ella había canciones de Shakira y que salía Javier Bardem (de moda ahora en Estados Unidos por la película No country for old men), quien por cierto, nunca ha estado peor -horrible interpretación, muy afectada y bañada de tópicos lindantes en lo ridículo, a lo que hay que añadir que su acento era de los que tiran de espaldas-. Dirección digna de oficinista. Guión vano. Abuso de voz en off. Y extraña mezcla de actores españoles, colombianos, una italiana, hispanos USA -Benjamin Bratt, Hector Elizondo y John Leguizamo, que está para los leones- y Liev Schreiber -más perdido que un calamar en sopa de pollo- que recitaban más que interpretaban, sin tener muy claro que decían. Vamos, un castañazo de película, que no se salva por ningún lado.

Lo que no sabía es que salía una de las mayores desgracias que le han ocurrido al cine en mucho tiempo: Unax Ugalde. ¡Mi madre! ¡Qué susto cuando le vi! Otro con un acento tremebundo. Como siempre su interpretación mala -¿alguien recuerda una buena de este zagal?-. El chico, lo reconozco, ha conseguido algo que hace años creía imposible, verbigracia, desplazar a Jorge Sanz del título indiscutible de peor actor de la cinematografía que conozco.

Así que lo dicho, ya no más, me he decidido a fundar y presidir la Plataforma "De Unax ni un más", básicamente destinada a que el cine no deba sufrir otra aparición del supuesto actor -o al menos que yo no tenga que volver a verlo-. Quien esté conmigo que se sume sin pena y tome también la bandera.

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