viernes, enero 25, 2008

Maravillas revertianas (III): Esta industria de aquí

Entrega de esta semana de las cosas del señor Pérez-Reverte, más acertado y divertido que nunca, sobre "nuestro cine".

PATENTE DE CORSO
Esta industria de aquí

ARTURO PÉREZ-REVERTE El Semanal 8 de febrero de 2004

Me han convencido, pardiez. Me refiero a los anuncios de apoyo al cine español que han puesto en la tele, choteándose del que se hace en los Estados Unidos. También a las declaraciones de ciertos productores cinematográficos -la industria, se llaman a sí mismos- afirmando que hay que educar a los espectadores, que nuestro cine es mejor, y que parece mentira que, con los pedazos de películas que hacemos aquí, la estúpida chusma no acuda en masa a la taquilla, y en cambio se infle a canales digitales y deuvedés, o haga cola en los estrenos de Hollywood, hay que joderse, toda esa competencia desleal e inexplicable, incluidos los moros y los negros manta, rediós, una conjuración de Venecia que te vas de vareta, oye, todos contra el buen y sólido cine español. Acogotadito lo tienen, a pesar de su calidad y su tronío. Y claro, dicen. El espectador, que es tonto del nabo, salvo en carambolas como Los lunes al sol o Mortadelo y Filemón, se deja engañar por estafadores tipo Peter Weir o Ridley Scott en vez de precipitarse a las butacas cuando estrenan Fulano o Mengano -disculpen que eluda nombres, pero insultar me da mucha risa, y toso-. La solución, naturalmente, es que el Estado y las televisiones suelten más subvenciones y más pasta. Todo cristo, ojo. Menos los productores de cine. Porque es sabido que en España ningún productor importante arriesga un duro propio. Hasta ahí podíamos llegar. Una cosa es ser industria y pasar de paria a comprarte chalets en San Apapucio de la Infanta, y otra es ser gilipollas. No te fastidia.

Así que estoy con ellos, lo mismo que con algunos imprescindibles directores nuestros que sólo pueden oponer el noble argumento de su pata negra auténtica, española. A la brutal ofensiva del cutre cine norteamericano. Esos guiris son vulgares mercenarios que se limitan a contar una historia de forma eficaz, ajenos a los delicados matices artesanos del cine que hacemos aquí, al contenido filosófico, a la cultura, a nuestra hilarante capacidad para filmar comedias que envidiaría Billy Wilder. Sin contar con que Hollywood juega con sucia ventaja. Allí hay guionistas que escriben guiones, y actores que cuando dicen algo te lo crees, y hasta el niño de los Soprano, que no abre la boca, parece un actor. Y claro, así hace cine cualquiera. Hasta los gabachos lo hacen: En busca del fuego, Amelie, Capitán Conan, Tanguy, El pacto de los lobos y todas esas pelis facilonas y poco espontáneas que luego son éxitos porque el público franchute es chauvinista y apoya su cine. Aunque sea una mierda. El mérito es hacer cine sin guión y sin actores, como lo hacemos aquí. Porque el cine de verdad se hace con un productor con cuartelillo en las teles y en el ministerio, con un director que -a ser posible- se la succione al Pepé, al Pesoe o a quien mande, y con actores naturales como la vida misma, no maleados por las escuelas de interpretación, el teatro o la experiencia: gente que farfulla con la misma frescura y naturalidad que se utiliza en la puta calle, y a la que da lo mismo que te creas o no, porque lo que cuenta es que sepan decir: oye tía, paso de ti, con espontaneidad honesta.

También, volviendo a la industria, comprendo que ser productor de películas fascinantes e incomprendidas lleva sus gastos. La culpa la tienen el Estado y las televisiones, que llevan la tira financiando doscientas obras maestras cada año, y ahora se rajan. O sea, que te acostumbran a tirar con pólvora del rey, y de pronto llegan los aguafiestas y dicen: chaval, se acabó el chollo, o sea, ya no hay más viruta para que hagas arte y de paso te pagues las letras del yate y el estirado de pellejos de tu pava. Ya sé que todos los críticos -los de aquí- ponen tus películas de cinco estrellas para arriba. También sé que has producido la versión neohistóricaporno de Rosario la Cortijera, el apasionante drama psicológico Pásame la sal, cariño o la desternillante comedia Al sur del oro y el moro de Moscú, esta última nada menos que con Andrés Pajares. Sí. El cine español está en deuda contigo, colega. Una deuda que te cagas. Por eso te dimos once estatuillas y un beso de Paz Vega en la gala de los Gaya. Pero la teta no da más leche. ¿Captas? Treinta y seis espectadores no justifican los seiscientos kilos que te endiñamos por cada una. Así que chao, Cecilbedemille. Eso es lo que te dicen ahora. Y claro, te hunden el negocio. Perdón. La industria.


A gusto se queda uno cuando lee estas cosas ¿verdad?

3 comentarios:

Cowboy en paro dijo...

Esta muy bien y lleva razon, lo malo es que se olvide de esto cuando hacen una adaptación suya, todas le parecen buenas, todos sabemos que ninguna lo es.

Dick Turpin dijo...

Saludos Cowboy en paro,

Opinión personal: Pérez-Reverte es un profesional cumplidor y cuando toca promocionar algo, promociona como el que más, aunque no sea la cosa santo de su devoción, que va en el sueldo.

Además, si alguien se ha tomado la molestía en adaptar algo suyo, pues de entrada no queda bien ser muy duro.

Eso sí, cuando pasa el tiempo es cuando suele decir lo que piensa de verdad de las adaptaciones. Y lo dice clarito.

Dicho esto EL maestro de esgrima era una película decente -con limitacinoes de presupuesto y el Antonutti que es un poco sosainas, pero se dejaba ver- y Alatriste no me parece tan mala -como dije en las Reflexiones de Wallenstein tengo que levantar un post sobre está película en cuanto pueda-.

Saludos,
DT

Towar dijo...

Alatriste pudo haber sido una buena peli. Se pasaron de ambiciosos y luego no tuvieron la suficiente visión de recortar argumento. Si hubiesen hecho uno o dos libros , desarrollando los personajes y con un casting como Horus manda, ptro gallo nos hubiera cantado.

Eso, y la mierda de la batalla final. Que estaba muy maja, pero son cuatro gatos en un Tercio y dos docenas de franceses, cuennos!