jueves, enero 17, 2008

Maravillas revertianas (II): El Viejo Amigo Jack Aubrey

Segunda entrega de la Operación "Limpiando el disco duro". Otro que ha recordado no ha mucho el trasunto es Wallenstein. Casualidades oportunas.

El viejo amigo Jack Aubrey
ARTURO PÉREZ-REVERTE El Semanal 7 de diciembre de 2003

“Estamos al otro lado del mundo en un simple barco de madera, pero este barco es un trozo de nuestra patria. Hoy vamos a luchar por nuestra patria"... Hace falta tener muchos huevos y pocos complejos históricos, o sea, hay que ser británico -australiano, en este caso, como el director Peter Weir- para meter esa frase en una película, a estas alturas de la feria, y que encaje con perfecta naturalidad. O sea, que uno ve Master and commander, la extraordinaria versión cinematográfica de las novelas navales de Patrick O'Brian con las aventuras del capitán Jack Aubrey y su amigo el doctor Maturin, y a la satisfacción de ver la que sin duda es la mejor película marinera desde Moby Dick, une la admiración por el modo en que los anglosajones, es decir, los perros ingleses y sus derivados, son capaces de abordar narrativamente su memoria histórica, mantenerla viva y fresca, y convertirla, además, en un relato apasionante que te agarra por el pescuezo.

Les juro a ustedes por mis muertos que hacía mucho tiempo que el cine no me deparaba dos horas de felicidad tan absoluta. He disfrutado como un gorrino en un maizal. Si para un espectador normal, de infantería, la película es una magnífica historia de aventuras navales, para los que pertenecemos a la cofradía de lectores de novelas de Patrick O'Brian -de quien, por cierto, acaba de publicarse aquí la última de las veinte que componen la serie, Azul en la mesana-, la película interpretada por Russell Crowe, clavado en el papel de capitán Aubrey, es, amén de perfecto estudio psicológico de personajes, una delicia técnica. Y no sólo por las impresionantes secuencias de temporales y batallas, con las astillas volando por cubierta y los palos desplomándose entre el humo y los cañonazos, sino también, y sobre todo, por la exquisita fidelidad de los detalles náuticos: armas, utensilios marineros, cabuyería, manejo de las velas y la jarcia de labor, indumentaria, tatuajes, cicatrices, suciedad de la vida a bordo. Con el lujo extra de que, para la correcta traducción de las palabras marineras en el doblaje -eterno punto flaco del cine del mar-, los distribuidores españoles recurrieron a Miguel Antón, traductor de las últimas novelas de O'Brian: un joven catalán especialista en terminología naval de finales del XVIII. Que, oigan. Está feo que yo lo diga, porque Miguel es amigo mío. Pero el cabrón lo borda.

Sin embargo, aparte el exquisito cuidado de esos detalles, lo que se impone viendo Master and commander -mi único disgusto es que no hayan utilizado el título español: Capitán de mar y guerra- es el inmenso placer que a cualquier lector de O'Brian le produce ver navegar y combatir, en imágenes de extraordinaria belleza, a la embarcación en la que tanto ha navegado página tras página: la fragata de 28 cañones Surprise, ese barco mítico cuyo nombre ocupa lugar de honor junto al Pequod, La Hispaniola, el Patna y otros barcos literarios, insumergibles en nuestro recuerdo. Barcos a los que, por cierto, el gallego Alberto Fortes -tomen nota los apasionados del mar- acaba de dedicar un libro bello y melancólico llamado Memorial de a bordo.

Luego, claro, uno se entera de que el rodaje de la película costó ciento cuarenta millones de dólares y que tuvo el asesoramiento entusiasta del Almirantazgo británico, desde pormenores de construcción naval, artillería y maniobra hasta fórmulas matemáticas para determinar el tamaño de un ancla. Y claro. Resulta inevitable comparar. ¿Imaginan aquí? ¿Se hacen a la idea de que un guión con diálogo como el que abre este artículo sobre la mesa de un ministro o de un político?... En este país de gilipollas, donde no es precisamente asunto histórico lo que falta para el cine, todo cristo se la habría cogido con papel de fumar, no fuera que se ofendiese tal o cual autonomía, o se trataran cosas irritantes para éste o para aquél. Cuidadín. Aquí, cualquier cosa que tenga que ver con la palabra España queda descartada por conflictiva, y a lo más que llegamos es a las películas caspa de Vicente Aranda, con unos cuantos imbéciles calificando Juana la loca o Carmen de obras maestras. Que tiene pelotas. A eso añádanle el compadreo y la poca vergüenza. No quiero imaginar lo que pasaría si en España se destinaran ciento cuarenta kilos de mortadelos a una película. Dos de cada tres productores se embolsarían ciento veinte, y con el resto harían una puñetera mierda.

6 comentarios:

Butzer dijo...

Pérez-Reverte es único. Ya es hora de que se lo reconozcan si no lo han hecho ya.

Towar dijo...

Nuevamente, el pasado nos persigue. Las horas de lectura que me han proporcionado Aubrey y Maturin -¿quién me comentaría un día aquello de "estas novelas estám bastante bien"?- se las agradezco al señor O'Brian. De corazón.

Y por si no se han enterado, hace poco falleció gran tipo: George McDonald Fraser. Richard Flasman ya lo está buscando para irse de juerga con él.

Cowboy en paro dijo...

Varias coincidencias cinematográficas me han traído hasta aquí a través de mi perfil, después me he dado cuenta de que coincidimos en bastantes cosas mas y por supuesto te he enlazado.

Saludos cordiales que diría el otro.

Dick Turpin dijo...

Butzer,

nosotros queremos a Pérez-Reverte como es ¿no? y muchos compramos sus libros -y los leemos-, no es poca manera de reconocer a un escritor. Para sí la quisieran otros artistazos de esos que los suplementos culturales consideran genios jejejejeje.

Towar,

quien te recomendo las novelas demostró, aunque feura por una vez, ben gusto y criterio... pero el mérito en los consejos y recomendaciones no recae en quien los da, sino de quién los escucha...

cowboy en paro,

gracias por enlazar. En el perfil veo que compartimos el buen gusto para las películas jajajaja. Espero que el paro no acabe contigo haciendo de cowboy de medianoche.

Saludos,
DT

Dick Turpin dijo...

Towar,

no sabía lo de George McDonald Fraser. a mi pequeño rincón del mundo no llegan algunas noticias. Una lástima. Comenté hace tiempo por aquí que consideré Flashman como el pseudonimo con el que firmar en este blog...

R.I.P.

Obituarios:
http://www.elpais.com/articulo/Necrologicas/George/MacDonald/Fraser/escritor/elpepinec/20080108elpepinec_2/Tes

http://www.timesonline.co.uk/tol/comment/article3126821.ece

http://news.bbc.co.uk/2/hi/uk_news/7169047.stm

El Cerrajero dijo...

Para barco, el que dice Rodríguez el Traidor que vamos montados.