jueves, diciembre 06, 2007

Al hilo de Jon Juaristi: de la(s) legitimidad(es) en política

"Llamazares
JON JUARISTI (ABC, Domingo 25 de noviembre de 2007)

PASÓ Llamazares por la grillera catódica, también llamada 59´ en honor a la brevedad, y no defraudó. Intentó parecer un revolucionario de manual, lo que ya no se lleva ni en Bielorrusia. Aun consciente del truco, disfruté de un viaje al pasado, hasta las vísperas de la Caída del Muro por lo menos, muy de agradecer en estos tiempos confusos y
delicuescentes. Duró poco, eso es lo malo. Me habría quedado viendo la tele toda
la noche.

Atacó primero una señora del PSOE o de cercanías, muy preocupada por los enanos que le crecen a Izquierda Unida. Le instó a desoír los cantos de sirena que reclaman mayor distancia de Rodríguez, recordándole, de paso, que en 1996 la tenaza de los comunistas recalcitrantes y la derecha había dado el gobierno a Aznar. Qué finos, los zapateristas, y cómo se las pintan para mencionar la soga en casa del ahorcado. Don Gaspar, a quien le tocó romper en Asturias con los socialistas un año antes, adelantándose a Anguita en lo de ponérselo al PP a huevo, hizo como si no se enterara y divagó un rato en plan paulino, asegurando que ya no hay rojos ni verdes, sino sólo hermanos y hermanas bajo las siglas de Izquierda Unida. Pero la dama aguantó sin pestañear y no le permitió el escaqueo. Al fin, Llamazares tuvo que definirse, y lo hizo como si sintiera en el cogote el aliento de su memoria histórica ovetense. Prometió que, si de él dependiera, el PP nunca volvería a gobernar. No es que uno esperara algo distinto del personaje, pero me dio un poquito de vergüenza ajena (Anguita habría estado más digno, sin duda).

Por otra parte, comprendo a Llamazares. El chico ha llegado tarde a la Historia, cuando ya no hay utopía ni socialismo con rostro humano ni nada de nada. Sólo quedan socialistas con mucho rostro y, desde luego, la televisión, donde hay que decir lo que se te ocurra en menos de un minuto. Llamazares recordaba vagamente que Moratinos había empleado treinta segundos en acusar a Aznar de apoyar el golpe contra Chávez en Venezuela. La marca podía batirse. A un quiebro de Fernando Fernández, respondió, en veinticinco, que el régimen de Castro no es una dictadura porque los cubanos tienen muchísimos derechos sociales, más que aquí, mejor escuela y mejor asistencia médica, y, en otros veinticinco, que Chávez no es un dictador porque ha ganado varias elecciones. Algo muy parecido a lo que le dijo Rodríguez a Chávez de Aznar en Santiago de Chile (mensaje tácito: Aznar, Hugo, es como tú y como yo; o sea, que no te desmiento) y a lo que Chávez replicó, el día siguiente, que también Hitler ganó elecciones. De qué te asombras: incluso Chávez ganó elecciones, como dice Llamazares, pero, al contrario que éste, el golpista venezolano tiene muy claro que la relación de la democracia con las elecciones no es esencial. Las elecciones son una condición necesaria pero no suficiente de la democracia. Quien nunca ha ganado elecciones, lo que se dice elecciones democráticas, es Fidel Castro, pero los cubanos tienen derechos sociales a porrillo. Los homosexuales, todavía no, es verdad, pero van a tenerlos pronto, porque, según asegura Llamazares, la hija de Raúl Castro ha tomado cartas en el asunto. Quedó claro que, para Llamazares (como para Rodríguez, pero no para Chávez), la democracia consiste en ganar elecciones. O, en su defecto, en Educación y Medicina para todos.

Remató Llamazares la faena con una encendida defensa de Ezker Batua, la hijuela vasca de Izquierda Unida, que, aunque apoya el proyecto político de Ibarreche, hace cosas interesantes en vivienda y además tiende puentes con el nacionalismo vasco. No dijo desde dónde ni para qué, pero no hacía falta. A esas alturas, sobraba incluso la acerada pregunta de Germán Yanke, porque el panorama es sencillamente desolador. La izquierda española, a años luz de las terceras vías europeas, se está aislando en un dialecto de delirantes. Urge devolverla a la realidad. Necesita el batacazo electoral y una cura de sueño."




Las negritas en el texto son mías. De ese resaltado quiero partir para hablar de cosas obvias, pero no siempre tenidas en cuenta.

De antemano vaya, no soy fan de Llamazares, muy al contrario me parece uno de los políticos más paupérrimos del orbe, admirador de sátrapas y dictadores y, por lo que demuestran la mayoría de sus declaraciones un hombre que no es frecuentemente iluminado por la intuición o el conocimiento; lo dicho, no soy un fan. Aclaro por si alguien no lo había notado hasta la fecha.

Que la democracia no se limita a la celebración periódica de las elecciones es una obviedad -de esas que no viene mal recordar de vez en cuando-, como también lo es decir que las urnas son una fuente de legitimidad -concepto que da para mucho- pero no la única. Esta segunda obviedad es menos comentada. Si Llamazares sabe de esto de las legitimidades lo calla cual bellaco; si no lo sabe, pues otra muesca más en el revólver del hombre que piensa que el sistema comunista de Europa del Este funcionaba, que no debió ser enterrado entre 1989 y 1991 y que con algunos ajustes podría haber seguido adelante (tal cual lo dijo, sin cambiar el gesto, en los días posteriores a la muerte de Yeltsin en Los desayunos de TVE). En este caso para el izquierdaunidista de turno, muy preocupado en todo momento y lugar por los represaliados del franquismo y Abu Ghraib, lo de los millones de muertos es una sombrita insignificante para su "sensibilidad política" -eufemismo barato y cursilón-, porque tiene claro que, lo trascendente en política, es lo radicalmente de Izquierdas que se diga un gobierno y no los actos. Que visto así las bondades del sistema del padrecito Stalin, sus adlateres y sus émulos do quiera que broten son evidentes.

Por resumirle la cosa a Gaspar hay un principio de doble legitimidad en la política. Una legitimidad de origen y otra de ejercicio.

La legitimidad de origen es la que dan las urnas como expresión de la voluntad popular -los simulacros electorales con partido único y engendros semejantes no cuentan para este asunto- y hay legitimidad de ejercicio que es la que se demuestra a diario, respetando las reglas del juego, respetando -o impulsando allá donde es necesaria- la separación de poderes, aceptando las críticas como parte del oficio del político, no aprovechando el paso por el Poder para propio beneficio -ya sea buscando la perpetuación o estimulando la cuenta corriente propia a costa del sufrido Erario y de corrupciones varias-, no cayendo en el sectarismo desvergonzado y otras cosas así; cosas esenciales que demuestran el verdadero respeto a la Democracia, más allá de la palabrería y las poses impostadas.

No siempre se tienen las dos legitimidades: Hitler tenía legitimidad de origen, claro, ganó unas elecciones, pero el ejercicio de su delirio le desposeyo de todo vestigio de humanidad -a él y a los que le siguieron-; Adolfo Suárez, el Rey y el sistema español de 1975 no tenían una gran legitimidad originaria, pero por la vía de las obras fueron ganándosela y en 1978, nueva Constitución mediante, construyeron su doble legitimidad de manera indiscutible.

Aznar tuvo las dos legitimidades. Diga lo que diga la izquierda que representa Llamazares.

Chávez tiene una innegable legitimidad de origen, ¿y legitimidad de ejercicio? Debate abierto y a la orden del día.

Como apunta Juaristi, Fidel Castro no tiene legitimidad ni de origen ni de ejercicio. Está claro. Como el agua. Que además, es cuestión ésta que nunca preocupó al octogenario tirano, cuya única preocupación sincera es la de mantenerse en el Poder.

Llamazares admira a Castro, gusta del ideario de Chávez y reniega de Aznar. Demuestra con ello que lo que le gusta es la ideología -de izquierdas, "progresista", por supuesto-, sea cual sea el entorno en que se dé -democracia o dictadura, qué más da- y no el sistema democrático en sí.

O sea, Sr. Llamazares usted de demócrata no tiene ni un pelo de la barba. Sus palabras y sus gustos lo demuestran.

4 comentarios:

Alfa dijo...

vaya semana que llevas Turpin ahora te metes con LLamazares el único político español conservador de verdad,quiere conservar su cargo sea como sea,quiere conservar el muro de Berlin(esto es más dificil,pero no para nuestro heroe),quiere conservar la ideologia que más muertos a producido en la historia,quiere conservas a Castro (un poco de formol ayudaría),quiere conservar continuar la práctica de costumbres, virtudes y cosas semejantes del extinto regimen sovietico,lo dicho que semana llevas.

Dick Turpin dijo...

Perdón por el retraso en responder alfa. Debo reconocer que esty afectado de cierta urticaria a Mr. Llamazares -hombre que hace que francisco Frutos me parezca un hombre preclaro... de una ideología terrible y aterradora-...

No creo que el nuevo año me traiga propósito de enmienda en cuestiones como ésta... añade risas enloquecida y febril de malvado de película y te harás la imagen de mí en mi covachuela conspiradora de "mardito neocón"...

felcies fiestas alfa

10050 Cielo Drive dijo...

Llamazares...qué gran médico ha perdido España!!!!

Muy acertado lo de conservador, jajaja.

Me ha llamado la atención la autocalificación de neocon.
Si criticas a Aznar, qué cosas más interesantes dices. Si críticas a ZP, eres un facha y un pepero. Si no comulgas con la Alianza de Descerebrados y si te interesa la política exterior de los iuesei, eres también facha y pepero. Yo les digo que me defino como neocon y afterpunk y muy aficionada al serial killer.
Justamente hace unos días ví una paradita de mercadito llenita de símbolos comunistas. Estrellitas rojas monisísimas por aquí y allá, el fashionChe en todos los artilugios posibles, hoces y demás símbolos. No entiendo porqué no se permiten llevar esvásticas. Puestos a lucir regímenes totalitarios y genocidas...creo que es estéticamente superior el Tercer Reich.

En fin...es sólo una opinión. que Llamazares también habla...

Dick Turpin dijo...

10050 Cielo Drive

"Llamazares en la intimidad" o "Llamazares ese desconocido" libros -o documentales en plan Jon Sistiaga, a gusto del consumidor- que aún no se han escrito/realizado... bufff, sin duda yo los compraría y disfrutaría con gozo cuasicelestial... o quizá no.

Sé que es raro que alguien se ponga la etiqueta de neocon pero alguien tenía que hacerlo/serlo -luego resulta que somos unos cuantos, ni muchos ni pocos, pero si algunos-. La lectura de la prensa en España describe al neocon como hombre en la sombra, maniobrero astuto en el Pentágono sediento de sangre que nunca se acerca a la luz y así... algo bastante increíble sobre todo porque la actividad principal de los neocons en USA y en España -alguno hay- es polemizar en medios de comunicación... o sea que oscurantismos pocos; eso sí hay que molestarse en buscar lo que escriben y leerlo cosa a la que el periodista español medio no parece aficionado -mucho más cómodo dar clases de ética periodística rollo Gabilondo... casualmente la ética siempre la arroja contra los de otros medios de comunicación en los que han sido sus hogares todo va viento en poa a toda vela y la objetividad y el respeto van a todo trapo-.

Y tienes toda la razon en lo de las asimetrías informativas (siempre en beneficio de los de la Hoz y el martillo y otros amigos cercanos)... sólo queda batirse y arrear con la tecla y la palabra ese velo de desconocimiento de los que gustan de los tópicos, normalmente del estilo "eco-progre-social-comprometido-te-perdono-la-vida-porque-soy-megachachi-y-tengo-razón-que-lo-sé-porque-lo-dice-la-SER"; estos aunque no son los únicos que gustan del topicazo que te crío, pero son los más numerosos.

En este blog su seguro servidor hace lo que puede y explica las cosas lo que mejor que el entendimiento le deja. Bienrrecibida eres siempre que gustes.

Saludos,
DT