martes, agosto 21, 2007

¡Y encima se sorprenden! ¡Qué cuajo!

Escribe Félix de Azúa en su blog:


"Durante las últimas fiestas del barrio de Gracia de Barcelona, los grupos de hombres y mujeres que aporreaban tambores, contenedores de basura, cubos, botellones o bombonas de butano, pudieron armar gresca hasta el amanecer. La policía local (mossos d’esquadra) les protegía maternalmente de cualquier protesta vecinal por orden expresa de los políticos socialistas. La policía tenía orden rigurosa de no interrumpir el estruendo. La prensa afín al gobierno aplaudió este comportamiento diciendo que ha sido la celebración más pacífica en muchos años. Para algunos.

Es cierto que los vecinos del barrio de Gracia son gente de clase media baja y baja, gente humilde, trabajadores. Impedir que un trabajador descanse es tarea prioritaria para un ayuntamiento socialista: el trabajador no genera dinero municipal. Más bien lo gasta. Que lo proteja su padre."
(El ruido y la furia)



Traigo a colación estas palabras porque me han recordado las imágenes que pudimos ver en los informativos de las televisiones españolas durante las famosas fiestas. Los alegres y festivos muchachos golpeando toda superficie susceptible de causar ruido a altas horas de la madrugada y ensuciando todo lo humana y porcinamente ensuciable; vamos, en definitiva, reunido lo normal del botellón con lo "mejor" de las fiestas "de barrio". Quien lo ha visto -olido y oído- sabe de qué habló. Menudo jolgorio y menuda pocilga.

Lo dicho, nada extraordinario, sino fuera porque los alegres muchachos de la fiesta, tan adultos para lo que quieren y tan inmaduros para asumir las responsabilidades, hacen declaraciones a los reporteros dicharacheros del tipo: "estamos aquí, de buen rollo, con los tambores y los vecinos nos molestan"; "estamos pasándolo bien, pero los vecinos nos tiran agua"; "lo único malo los vecinos que llaman a la policía"...

Perdón por la vulgaridad, pero tócate el ciruelo. Joder, qué cracks los figurines. Ni se les pasa por la cabeza que ellos están molestando a los vecinos. Ni contemplan la posibilidad de que esos sufridos ciudadanos tengan derecho a descansar y no ser molestados por los alegres muchachos. No entienden que la ciudad no es su parque temático para practicar micción esquinera sincronizada y otras nobles disciplinas del asueto civilizado (seguro que si lo busco, encuentro referencia a estas buenas prácticas en los manuales de urbanidad). Allí los únicos que tienen derechos son ellos, supongo que como en sus casas, son los amos de la ciudad, del hogar familiar, de las facultades y de lo que se tercie. Unos campeones. ¿No habrá algunos progenitores a los que viendo a sus hijos así se les haya caído la cara de vergüenza? Supongo que no, porque si ellos hubiesen hecho -bien- su parte a tiempo, muchos de los alegres energúmenos no se comportarían hoy así. ¿Y a los pedagogos? Supongo que tampoco, porque si ellos hubiesen dejado de desarrollar chorradas políticamente correctas, los profesores podrían mantener algo de autoridad para enseñar que existe el buen orden y que el comportamiento correcto es lo más civilizado y racional. ¿Y a los ediles de Barcelona? Oooops; mejor no respondo.

Además de a los periódicos, la LOGSE ha llegado a las buenas maneras. Así nos luce el pelo. Todo de buen rollo, eso sí.

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ADDENDA PERSONAL AL HILO:

Uno de los días en que cobre conciencia de cómo actúa "Nuestra Comprometida Juventud", fue hace ya unos años en la que era mi facultad. Era el último día de clase antes de las vacaciones navideñas, excusa esta para montar un botellón autorizado dentro de la facultad. Evidentemente, olvídese usted de dar clase, porque con el jaleo imposible. Olvídese de la higiene, porque al poco de empezar la cosa el suelo era inapreciable bajo las capas de mugre que allí quedaban -que después tendrían que recoger los del personal de mantenimiento- y olvídese de cualquier cosa relacionada con el decoro y el buen gusto, que dirían nuestros abuelos. O sea, un día como para no ir a la facultad. Lamentablemente servidor es de natural cumplido y algunos profesores animosos intentaron dar clase -exclusivamente para daño de sus gargantas-, así que allí estaba. Tras algún intento, los docentes desistieron, nos desearon felices fiestas y a correr.

Con unos amigos aprovechamos la tesitura para, tras encontrar nuestro "rincón", lejos del mundanal ruido, tomarnos unos cafés y charlar un rato de cuanta pendejada se nos ocurriese, desearnos buenas vacaciones, etc. A media mañana recordé que tocaba pasar por la Biblioteca para llevarse algo que hacer y leer durante las fiestas -sí, era raro, me conocían en la Biblioteca-. El caso es que al salir nos topamos con un par de docenas de personas en riguroso minuto de silencio. ETA había atentado en las fechas previas. De natural uno es olvidadizo, así que pusé cara de yo estoy aquí para eso y al minuto de silencio. Durante el breve lapso de tiempo no me paso por alto que el 90% de los allí presentes eran funcionarios administrativos, parte del personal de biblioteca, conserjes, algún que otro profesor -pocos, la verdad- y casi ningún alumno, porque ésos, como no podía ser de otra forma, estaban dentro, en el botellón, y no iban a parar "su celebración navideña" para una menudencia del tipo mostrar solidaridad con las víctimas y repulsa a los asesinos. Os podéis imaginar que tras aquéllo, fui a la Biblioteca avergonzado, porque yo estuve allí de casualidad, reflexionando sobre esa letanía que tantas veces nos han dicho: "ésta es la generación de españoles mejor formada de la Historia". Más allá de la grandilocuencia, sólo podía pensar: Já, un cojón de pato.

6 comentarios:

Doe Neocón dijo...

La anécdota es muy ilustrativa, y podríamos profundizar en ella.

En cuanto a las fiestas de tambores, dímelo a mí: dan conciertos de Operación Triunfo en la puerta de mi casa. Literalmente. Si me asomo al balcón --nunca lo hago--, siento en la cara el aliento de los cantantes. Los cristales tiemblan y a mí me dan ganas de descerrajarme un tiro. O de descerrajárselo a ellos.

Dick Turpin dijo...

Yo viendo los reportajes de la televisión me preguntaba ¿quién podría culpar a los vecinos si saliesen en plan Charles Bronson a cargar contra la alegre muchachada? Casi nadie, así que tienes mi solidaridad.

La anécdota personal, de una facultad de esas que alardean de progresista -casi todo el alumnado y el profesorado cojea a la izquierda más tópica del mundo... o sea que no era la facultad de derecho- me mostró que todo el mundo es muy comprometido cuando no le va nada en ello, cuando es mera pose.

Esta muy bien criticar a Bush, que ni tiene idea de quienes son estos muchachos ni va a coartar su libertad de expresión.

Es facilísimo mostrarse solidario con cualquier conflicto lejano -que si Israel-Palestina, que si el pueblo saharaui, que si...-, o ser critico con algo tan difuso como la Globalización -que no tiene cara y que no va presentarse a la puerta de tu casa a decir "¿tu de qué vas niñato?"-, pero, ah, cuando la cuasa está cerca y hay que mojarse, cuando hay riesgo -y la universidad ha sido objetivo de ETA, véase el asesinato de Francisco Tomás y Valiente o el acoso a Edurne Uriarte, Gotzone Mora, etc.- y cuando hay que dar la cara, entonces todos miran para otro lado, silban despistados y buscan justificaciones de lo injustificabel para no sentirse incómodos consigo mismos y tienden a la equidistancia culpable. Ejemplo de colectivo que actúa así: los del cine español.

Además, está esa tendencia ¿inevitable? al radicalismo juvenil. Lo que antes duraba de los 13 a los 15 o 16 años -fuera de los casos de Ramonet, Rosa Regás y otra fauna similar-, y delo que culpamos a los difíciles -y socorridos- años de la adolescencia, ahora, gracias a la inmadurez generalizada de la sociedad occidental se extiende mucho más y las facultades son un "boiling point" de tipos cuyo comportamiento y razonar sociopolítico es, cuando menos, antisocial.

O sea que, más o menos:
pose + radicalismo infantilizante + ausencia de responsabilidad personal = nuestra juventud comprometida

Wallenstein77 dijo...

Hola a todos:
Durante el instituto acudi a varias concentraciones de !Basta Ya¡ en una localidad de Vizcaya. En la universidad de Malaga, salvo un asesinato que se dio en la primavera del 2001 no recuerdo ver mas concentraciones o similares. Tengo que reconocer que era uno de los ratones de biblioteca que cuando habia fiesta me quedaba en mi casa.
De lo que si me acuerdo es de las invasiones para celebrar los patrones de las respectivas facultades, aunque eso obligase a quienes nos desplazabamos desde un pueblo de la provincia a perder todo un dia (para magastarlo preferia quedarme en mi casa y levantarme a las tantas y eso que termine la carrera en cuatro años) sin respetar la libertad de alumnos (me llamaban reprimido mis queridos condiscipulos por protestar) ni de profesores (que en muchos casos si metian la mayteria de esos dias en los examenes). Eso si, muchos de izquierdas figurativas, con chapas del che y con el atuendo de guay del paraguay.
Luego compañeros mios de carrera, que habian tardado mas años de los debidos, se metian en las listas de esos partidos en las municipales, esperando algun dia alguna prebenda.
Saludos a todos.
posdata: Desde el Infierno he encontrado el enlace.

Dick Turpin dijo...

... ah, lo que no había dico es que ahora estoy más tranquilo con eso de la educación para la ciudadanía y toda esa filfa...

Butzer dijo...

Bueno, yo podría hablar como jóven. Pero a mi también me molestaría esa tamborada incívica y ese hacer ruido por hacer ruido que sufren los vecinos...Ya se sabe que en esta vida hay de todo. Y que todo se pega menos la hermosura-refranes hay unos cuantos-Pero creo que existen unos ciertos límites.
Saludos.

Dick Turpin dijo...

Butzer,

es que ser joven no implica no tener sentido común y parece que tú lo tienes... pero los muchachos estos que comentamos, pues no sólo no lo tienen sino es que sienten que no deben tenerlo, que ellos, aunque en muchos casos se manifiesten solidarios, "buenrollistas", "buencausistas" y demás, a la hora de practicar con el ejemplo no son nada más que palabrería.

Wallenstein 77,
se ve que tú también conoces bien el paño de las facultades de humanidades (que es casi lo mimso que decir "progres").

Saludos a todos,
DT