miércoles, agosto 01, 2007

Hace mucho tiempo: Trinidad Jiménez vs. Josep Piqué

Antes de mi partida del solar patrio –o sea que en el alba de los tiempos; noviembre o diciembre del año pasado- vi un debate de esos que presenta Ernesto Sáez de Buruaga en TM3. Invitados de relumbrón hablando sobre la política exterior española (que en los meses de octubre y noviembre del pasado año dio mucho juego con el presidente dedicando buena parte de su agenda a distintas alianzas y cumbres en Estambul, Tarragona, Portugal y Riga, además de recibir visita de Obiang; vamos, demostrando que estamos en el meollo).

Josep Piqué, tan de actualidad, atacaba la Alianza de Civilizaciones como concepto, más allá de las ridículas recomendaciones del Grupo de Alto Nivel (¿esto es lo mejor que pueden ofrecer 20 sabios? Pues menudos sabios) porque ha sido planteado y presentado como una transacción entre valores equivalentes. Piqué expresaba que hay valores innegociables, que hay cosas en las que la intransigencia es la única posibilidad (ni transigir ni transaccionar, palabro de moda). Trinidad Jiménez respondió que este proyecto nos brinda la oportunidad de “un mejor conocimiento mutuo”. Me había quedado con ganas de responder hasta ahora.

¿Mejor conocimiento mutuo? Lo siento, sra. Jiménez, pero menudo camelo. Creo que ya nos vamos conociendo bastante.

Ya sabemos que en Irán se ahorca a los homosexuales por el mero hecho de serlo. Es algo que sabemos todos menos, quizá, Pedro Zerolo.

Ya sabemos que las mujeres de Afganistán, Irán, etcétera no gozan de los mismos derechos que los hombres. Algo que deberían considerar en un partido que ha puesto en marcha una Ley de Paridad y que alardea de talante y feminismo.

Ya sabemos que en muchos lugares los “crímenes de honor” están a la orden del día en las comunidades islámicas. Deberían pensarlo en el PSOE que tanto énfasis puso en la Ley contra la Violencia de Género.

Ya sabemos que gobiernos como el de Arabia Saudí, Siria e Irán financian a grupos terroristas y promueven las interpretaciones más intransigentes de la religión mahometana.

Ya sabemos que corrupción y tiranía son características dominantes de muchos países del mundo islámico.

Ya sabemos que las teocracias islámicas no reconocen los derechos fundamentales de sus ciudadanos. Como seguro le podrían decir los alegres muchachos del MAEC los países islámicos han puesto reservas a todos los tratados de derechos del Niño, de la mujer, etc. Más o menos siempre es la misma reserva, algo del tipo “nos obligamos a cumplir o a promover lo firmado siempre y cuando no choque con lo dispuesto en la Ley Islámica”… o sea que los derechos universales dejan de serlo si topan con la Sharia. ¡¡¡Guauuuuuuuuuu!!! eso sí que es universalidad a toda prueba ¿no?

Ya sabemos que Siria e Irán, apoyan a grupos terroristas, y que manejan una retórica victimista antioccidental para movilizar a las masas.

Ya sabemos lo que piensa Ahmadineyad sobre la "coexistencia" con Israel.

También sabemos el significado de la Yihad en Darfur: un genocidio.

También sabemos que no todos los musulmanes son terroristas. Ni mucho menos. Sabemos que hay multitud de moderados que desean vivir con prosperidad, paz y tranquilidad -o sea en democracia-. Y además sabemos que son los que más sufren el efecto del yihadismo y de los gobiernos tiránicos –que nadie olvide que en Iraq el mayor número de bajas causadas por los terroristas no son estadounidenses sino iraquíes, castigados por intentar llevar una vida normal-. También sabemos que los moderados -clérigos, civiles, políticos- rara vez se manifiestan –tampoco hay mecanismos políticos o cívicos que se lo permitan- cuando se dictan fawtuas contra Shalman Rushdie, Theo van Gogh o cuando Al-Qaeda, los clérigos wahabistas hacen todo tipo de llamamientos delirantes y profieren amenazas contra Occidente, EE.UU. e Israel. Evidentemente los moderados tienen miedo y sólo mostrándoles nuestra solidaridad, apoyo y, llegado el caso, protección podrán algún día ser la fuerza que promueva la transformación de sus países.

Ya sabemos que hay un Islam bosnio.

Ya sabemos que la gastronomía, literatura, tradición, historia, cultura y gentes son en muchos casos admirables.

Todo lo anterior ya lo sabemos pero nuestro gobierno debe entender que no basta con ese conocimiento. Que no nos contenta saber. ¿Queda claro? Que además de saber hay que hacer. Que no debemos dejarlo estar o dejarnos deslumbrar sin más, cual Goytisolo. Que no debemos aceptar que algunos principios universales dejen de serlo porque no se acomodan a la religión, opinión o gusto de unos cuantos. Además, Sra. Jiménez, el conocimiento, si es que es la clave de todo el asunto, debe ser recíproco y las sociedades islámicas también deberían aceptar que tenemos valores y tradiciones a los que no podemos renunciar.

1 comentario:

Rafael del Barco Carreras dijo...

Recordando a Josep Piqué...

ELECCIONES 2008

Los Fernández Díaz

El PP en Barcelona



Rafael del Barco Carreras



En equipo con Josep Piqué Camps, hombre políticamente creado por Pujol, y colaborador (empleado) de Javier de la Rosa. Con esos antecedentes cualquier equipo político debiera desaparecer y dedicarse a anexas empresas, o en las de Lara de Planeta, otra estrella. En Madrid, Jorge Fernández Díaz, en Barcelona Alberto Fernández Díaz, y con Enrique Lacalle Coll, financiado por De la Rosa, quizá por conocer con exactitud por sus cargos en el Ayuntamiento y Consorcio de la Zona Franca el destino, forma y maneras, del Gran Desfalco. No en vano se sentaba en las mismas asambleas que los otros financiados, los socialistas de Serra y Maragall. Un amigo de De la Rosa que la ironía de la vida coloca en la Jefatura del Consorcio y que leyendo sus "negocios" en Internet me resucita los "30 años de la Gran Corrupción"... nada ha cambiado...

Me equivoqué al escribir sobre el mayor, Jorge. Yo le tenía por abogado. Él ni lo recordará, y menos a mí, de ordenanza (preso por el Caso Consorcio), cuando visitaba el locutorio de “jueces y abogados” por los 80 en La Modelo, por el caso Seguros Sociales, y resulta que es ingeniero, y era, inspector del Ministerio de Trabajo. ¿Qué hacía allí un Inspector de Trabajo presentado como abogado en un caso donde con absoluta seguridad habían inspectores de Trabajo involucrados?. Un caso que de darle la publicidad que merece entra de lleno en la Gran Corrupción, www.lagrancorrupcion.com. Cien importantes empresarios involucrados, cuarenta detenidos, todos en libertad con fianza a los máximo cuatro meses, y Juan Piqué Vidal, defensor de la mayoría, y de uno o dos, Pascual Estevill, unos detenidos y otros, curiosamente, no, y juzgados diez años después sin ingresos en prisión. Liquidaciones falsas, no ingresadas, con sellos y registro. Cobraban en efectivo el 10 % de la deuda, y liquidada. Nunca jamás se detuvo en Barcelona a tanto empresario, ni después con los cientos involucrados en algo parecido, las liquidaciones por IVA, también en manos de Piqué Vidal y Pascual Estevill (una de las operaciones de sus extorsiones). Lo viví, y lo cuenta Antoni Piñol, secretario de Juan Piqué Vidal (que entró en la Fiscalía a denunciar a su Jefe y salió como denunciado), en su escaso libro “La toga manchada de Piqué Vidal”, Ediciones de la Tempestad, 1998, con Vicens Cardellach Marsá y su gestoría, presidente casi vitalicio del Colegio de Graduados Sociales. ¡Otra víctima, Antoni Piñol!.