martes, abril 10, 2007

¿Tenemos la política que merecemos?

Quizá es mi anglofilia galopante o la distancia o que ya está bien, pero la política española lo pone muy difícil. Le tienta a uno por suscribir lo que escribió Clausius hace ya tiempo, pero la indignación es muy intensa.

España tiene la política que los españoles nos merecemos. Así de claro. Y digo POLÍTICA que no políticos, que muchos actúan cual Pepiño Blanco o Zaplana sin que les vaya en el sueldo, simplemente porque son así y porque les va la marcha.

Estoy hasta todo lo alto de la gorra de las manifestaciones, día sí, día también. Me importa un comino que sean contra la guerra, por el Prestige, contra la política antiterrorista de ZP, contra el Nesquiq caliente o contra Fabio Capello (bueno, si a este le dan la patada en sus graciles posaderas tampoco me importaría mucho).

Así no se hace política, se hace ruido. Y no quiero decir con esto que la gente no esté en su derecho a manifestarse cuando y por el motivo que mejor le plazca y que hay causas que merecen que los ciudadanos se hagan oír, no obstante, no es serio que los políticos españoles lo único que sepan hacer para defender sus posturas sea ir detrás de una pancarta.

Una manifestación de vez en cuando está bien y algunas causas lo merecen; por ejemplo lo de de Juana Chaos es motivo más que de sobra. Pero es que casi salimos a una por semana, igual que cuando lo del “No a la guerra”.

Pues no señor, eso no es política o, mejor, no deben ser las manifestaciones la única expresión de la política patria. Ni antes del 11M ni después.

No me gustaban las manifestaciones que montaron en su día el PSOE & friends ni por lo qué pedía ni por cómo lo pedían. Sobre todo ese tono de sermoneador profesional, ese tono, sí, que llevaba a hablar de diálogo al mismo tiempo que se nos llamaba “asesinos” e “hijos de puta” a los votantes del PP –aún me acuerdo de aquellas declaraciones de Maruja Torres, sí-; venga a hablar de paz en el mundo mientras se callaba a la hora de hablar del acoso a las sedes del PP; esa actitud de merecido lo tienen cuando se reventaban los actos electorales -y no- de los líderes del partido por aquel entonces en el gobierno; o ese “exquisito trato” que muchos de los interventores de mesa del PP recibieron el 14 de marzo; o esos ejemplos de democracia aplicada en el recibimiento a José María Aznar y a Ana Botella cuando fueron a votar aquel mismo día. En fin, ejemplos a patadas que me permiten decir a Pepiño Blanco, Jesús Caldera, Carme Chacón y otros voceros de Rodríguez Zapatero que no tienen ninguna legitimidad para dar lecciones de nada ni para dárselas de los más demócratas del sistema solar.

Me parecía lamentable que un grupo político al verse incapaz de realizar política en el Parlamento o en otros foros se pasase al puro espectáculo; que aquello era el jodido circo de los hermanos Tonetti –con mucho respeto para los hermanos Tonetti que han entretenido a legiones de niños a lo largo de los años-, que si montar el lío con pancartas en el parlamento (olé, ese Gaspar Llamazares, líder del mundo y más allá), con los del cine montando el número en la tribuna de invitados (ese es su respeto a las instituciones y esa su modo ejemplar de defender el diálogo; como Federico Luppi cuando hace unos meses dijo que al PP había que ponerle un cordón sanitario y no hablar con él… sí, señor, las izquierdas ejemplo de diálogo ¿no? ¿cómo era aquello de lo que presumes y de lo que careces? El Pacto del Tinell y punto, con dos cojones y viva la madre que nos parió).

¡Ah! y siempre un tontopollas con la bandera republicana que es tan preconstitucional –y por ello mismo inconstitucional- como la del aguilucho que algunos -pocos- han desempolvado para ocasiones más recientes.

Las manifestaciones que de un tiempo a esta parte monta el PP tampoco me gustan mucho; por lo dicho de los gilipollas con la bandera del franquismo –que aunque sean uno o dos por el ojete se la guarden- y porque demuestra que el PP es incapaz de hacer política en el Parlamento o en el Senado y han decidido pasarse al showbussinnes. La única diferencia –que es muy de agradecer, por cierto- es que el tono es bastante más respetuoso que en las “manifas” de los antiguerra.

Y puestos a valorar a los políticos españoles, casi la misma vergüenza me dan Rubalcaba -sí, el que daba la cara por el gobierno de los GAL, que ahí sigue sin cambiar el ademán-, Teresa Fernández de la Vega –maestra en el sermón, el regaño a la oposición y la hipocresía-, Zaplana –demasiado relamido, gustándose- o Acebes –no es el responsable del 11 M pero al menos debería reconocer que los islamistas le colaron un gol, que él era el Ministro del Interior-.

Zaplana y Acebes son cadáveres políticos, tipos ya amortizados que Rajoy debería haber apartado en la política local, regional o europea tan útil en estos menesteres y, si en un futuro se da una oportunidad para sacarlos del ostracismo, adelante, pero ellos no pueden ser la cara pública del PP. Quizá el mayor error de Mariano Rajoy.

No he mencionado a mi querido Pepiño Blanco porque es inenarrable y supera los marcos de la razón, la lógica, la ortografía y la sintaxis. Por cierto, Pepiño Blanco, otro que debe agachar la cabeza en cuanto a buenas maneras “democráticas”, que en su blog funciona la censura previa, no para evitar insultos sino para impedir opiniones contrarias a la suya por respetuosas que sean-. El que no le ría las gracias no es bien recibido. Un ejemplo. Le recomiendo que se pase por el blog de Arístegui donde, si la cosa no ha cambiado, al anfitrión le mentan la parentela sin ton ni son los de la progresía jovial y buenrollista.

Lo malo de que el PSOE llegase al poder montando la que montó es que jorobó a Rajoy y su estilo de hacer política: si alguien lo recuerda Rajoy hizo una campaña muy tranquila y sin insultar a nadie. Desde entonces la política española consiste a jugar al “y tú más”. Muy dignificante y gratificante ¿no?

La oposición no puede ser sólo ir a los medios de comunicación afines y llorar porque los medios progubernamentales no les dan ni bola y entonces liarse a convocar manifestaciones a todo trapo. La oposición debe hacer más y mejores cosas. La oposición debería usar todos los instrumentos a su alcance, que evidente no son tantos como los del gobierno, claro, para ir a debatir a dónde sea –incluido el Grupo PRISA, que ya sabíamos todos que no es neutral entre PSOE y PP, pero no nos vamos a caer del guindo ahora-, escribir hasta en las hojas parroquiales –bueno, quizá en las hojas parroquiales no pero…-, usar Internet, proponer algo, poner proyectos alternativos sobre la mesa y no ir sólo a remolque del gobierno.

Y un último ¡Ah! referido a los medios de comunicación. Vergonzoso. En ningún otro país la prensa escrita se pone tan descaradamente detrás de un partido político, de “su” partido político.

¿Qué decir de las televisiones? Con los espectáculos que nos brinda Canal Sur –también conocida como TeleChaves-, las catalanas –que da gloria verlas, oiga, qué pluralidad estrictamente catalanista, claro-, ETB –que no da los discursos navideños del rey por sus santos huevos y tan felices-, la tele galega –donde todos los del Prestige han encontrado algún puesto de trabajo; qué casualidad-, la RTVE –que los primeros que cesan cuando hay cambio de gobierno sean el director de RTVE y el director de informativos del Ente lo deja todo claro ¿no?- por no hablar de TM3 –qué gran ejemplo de liberalismo lo de cargarse al Germán Yanke-. Y encima nos cuestan una riñonada a todos los españoles, qué tirar con pólvora del rey es fácil. Por mi privatización de todas cuanto antes mejor.

Lo dicho, que no le echen la culpa a la clase política que los españoles estamos muy dispuestos a ir al Betis-Sevilla a tirarle una botella al entrenador rival o a inflar a palos a un guardia de seguridad, o ir al Camp Nou a tirar cabezas de cochinillo, etc.

Y, para que quede claro, en cuanto a de Juana: que debería pudrirse en el talego y que si decide hacer huelga de hambre el gobierno español debería hacer lo que hizo en inglés en su día con los chicos del IRA o simple y unilateralmente el gobierno podría decidir alimentar al etarra y que se esté en la cárcel hasta que cumpla su condena, pero no lo que ha hecho. Pero claro ZP no es ni Thatcher, ni Blair. Ni siquiera es como John Major.

País.

¿Se nota que estoy un poco cabreado, no?

3 comentarios:

HartosdeZPorky dijo...

¿De verdad crees que esto aún es una democracia?. Haces un atinado análisis.

catalunya.ffw dijo...

Como se conjuga la pluralidad informativa con tu denuncia de la única televisión que no da el discurso del rei? Lo dan noventa y nueve canales de 100 y tu querrias que fuesen todos? Eso es pluralidad informativa?

Pues vaya!

En todo caso, felicidades por tu blog.

Hasta pronto,

Marc Arza
www.catalunyafastforward.blogspot.com

Dick Turpin dijo...

gracia por la visita y perdonad la desatención en la que dejo el blog en temporadas.

en`primer lugar diré quel democracia en España puede no ser perfecta pero vieno lo que hay por otras latitudes no me parece tan terrible... es simplemente perfectible; me gustarían otros usos...

En segundo luga:

¿la pluralidad informativa se circunscribe a emitir el mensje de navidad del rey? Si es así estamos bajo mínimos.

En todos lso países el jefe del Estado puede pedir -en muchos directamente ordenar- que le cedan unos minutos de emisión. !0 minutos para dear buen año y esas cosas "tan entrañables" tampoco me parece mucho pedir. M parece mal que ETB porque le apetece no emita eso, dando a entender lo que da a entender...

la pluralidad debería ser algo más, creo ¿no?
Un saludo,
DT