viernes, diciembre 15, 2006

Puntualizando a Kissinger

Henry A. KISSINGER acudió fiel a su cita en la prensa con la doble página titulada Diplomacia y armamento (ABC, 20/11/2006) sobre cómo actuar con el programa nuclear norcoreano.

Destaco unos párrafos:

"(...)Presión necesaria

No obstante, la presión -el intento de obtener una decisión que inicialmente la otra parte no había elegido- es un componente necesario de casi todas las negociaciones. La diplomacia no es un seminario académico, sino que pretende conciliar intereses nacionales auténticos de forma que sirva al conjunto de los intereses de las partes y, cabe esperar, con los del orden internacional. Si las sanciones no pueden modificar la postura de Corea del Norte, supuestamente el régimen más despiadado de la Tierra, y de Irán, ¿qué podrá hacerlo? ¿Cómo pueden imponerse los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, junto a Japón y Alemania, si no es dejando claras las consecuencias de la intransigencia, cuando tanto Corea del Norte como Irán practican maniobras dilatorias? La máxima de Teddy Roosevelt, hablar con suavidad pero esgrimiendo un gran palo, expresaba esta realidad.

La polémica sobre los cambios de régimen ha distorsionado el debate. Estados Unidos entró en ambas negociaciones con una actitud distante; participó en ellas respaldando la posición de otras partes que actuaban como representantes, pero sin implicarse formalmente en conversaciones con países del «eje del mal», a los que trataba de relegar al aislamiento diplomático. Como el objetivo de negociar es llegar a un acuerdo que pongan en práctica las partes, la diplomacia no puede funcionar si una de ellas pretende derrocar a la otra. Ésta es la razón fundamental por la que la Administración de Bush ha cambiado sus prioridades. Ha sido práctica, y separado de hecho la proliferación nuclear del objetivo a largo plazo que supone el cambio de régimen.

Ya no se trata de que Estados Unidos esté o no dispuesto a negociar con Corea del Norte e Irán, sino de en qué marco y con qué propósito lo hará. Dos son las razones principales que explican que las negociaciones con Corea del Norte estuvieran bloqueadas durante dos años. La primera es inherente a la ideología de un régimen cuyo interés es renunciar a un proyecto al que se ha dedicado durante dos décadas o más, sometiendo para ello a su población a privaciones extremas y, en ocasiones, a la inanición, es extremadamente limitado, si es que existe.
"



Creo que el sr. Kissinger incurre en un error derivado de una visión algo antigua en el asunto del cambio de régimen.

El cambio de régimen -o la amenaza de- es un elemento más en manos de los Estados Unidos a la hora de negociar o forzar la negociación. Por decirlo claramente, es la versión más drástica del "palo" del que hablaba Teddy Roosevelt. La amenaza de cambio de régimen puede esgrimirse para forzar a los norcoreanos e iraníes a dialogar de buena fé, sin frenar ni demorar ni dilatar las negociaciones hasta hacerlas innecesarias. Dicha amenaza no tiene que estar siempre presente, pero sí en los momentos en los que se detectase mala voluntad en la contraparte.

El cambio de régimen señala como objetivo a los dirigentes de los países "díscolos". Llegados a la situación de tener que esgrimir esa amenaza definitiva, los Kim Jong-Ils del mundo se ven sometidos a una encrucijada radical: ¿estarán dispuestos los líderes de esos países a dejar sus autocráticas poltronas o preferirán llegar a algún acuerdo para no dotarse de armamento nuclear? Esa es la cuestión que plantea la amenaza de cambio de régimen.

La capacidad del bloque occidental se vería potenciada si los demás supieran que hay cosas que no son tolerables. Negociar es una opción, pero no es la única opción.

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