jueves, diciembre 21, 2006

Máximo Cajal visionario, as usual


Hace ya unas fechas Máximo Cajal nos deleitó como él estila con "Una propuesta ética", artículo aparecido en El País (14/11/2006). La propuesta ética del título es la Alianza de Civilizaciones, cómo no; claro, Cajal es Representante del Gobierno español en la Alianza así que le toca defender la cosa.

Eso sí, el título ya tiene su miga. ¿Supone Cajal que aquéllos que no suscriban la alianza de civilizaciones carecen de ética? ¿La ética sólo se puede expresar mediante las iniciativas POLÍTICAS que salgan del proyecto de la Alianza de Civilizaciones?

Si es así pues nada, servidor no "es ético" porque no está por documentos tan absurdos y vacuos como el Informe que el Grupo de Alto Nivel presentó en Turquía el 13 de noviembre (enlace al pdf del documento).

Volviendo a Cajal, no tiene muchas sorpresas lo que sostiene, muy en la línea del pensamiento exterior de Rodríguez Zapatero -que Occidente se flagele por su soberbia y desconocimiento, que la pobreza es la cuasa de todo, etc.-. Tan acertado análisis está recogiendo sus frutos, un éxito sonado ¿no?.

Pero del texto rescato el último párrafo:

"(...) Es la ideología, ciertamente. Lo que marca la diferencia. La que está en las antípodas de aquel otro pensamiento que fue tomando cuerpo en la política exterior española a lo largo de los ocho años anteriores. Se resumía éste en el unilateralismo, en un atlantismo exacerbado, en los desastres de la guerra y en un mal disimulado desprecio por las Naciones Unidas herencia del pensamiento neoconservador, fuente de la que con tanta fruición sigue bebiendo alguno entre nosotros.

Máximo Cajal es embajador de España"
Sólo con leerlo basta para decir que al señor Cajal lo que realmente le gusta es la política; así que para bien de todos me atrevo a animarle a dejar la diplomacia e ingresar en el PSOE -que viendo cómo se eligen a los embajadores en los últimos tiempos es la mejor manera de hacer carrera en el servicio exterior español-. Vamos por ocho "embajadores políticos" y todos tan felices. Por cierto, con Aznar, el revienta consensos, el número máximo de estos enviados cuyos méritos son los servicios prestados al partido fueron tres y lo normal dos.

Como el propio señor Cajal escribe: "Es la ideología, ciertamente"

miércoles, diciembre 20, 2006

Galbraith y Friedman... y Berzosa

















El jueves de la semana pasada (14 de diciembre de 2006) Carlos Berzosa escribió con el título "Galbraith y Friedman" la Tercera del ABC. Maravilla de las maravillas. El señor Berzosa es Catedrático de Economía Aplicada -aunque en las líneas en cuestión lo oculta muy bien- y Rector de la Universidad Complutense de Madrid.

Don Carlos, rector de ideas baladíes y peligrosas, caracterizado por politizar todos sus actos, en este texto demuestra que antepone tópicos a argumentos. No busquen razones que sustenten su tesis que sólo encontrarán prejuicios.

El rector aprovecha que el Pisuerga pasa por Valladolid para criticar a Friedman y sus teorias, pero como él no tiene nada que aportar ni está a la altura de su presa se escuda en Galbraith, y esa añagaza le retrata. La crítica a Friedman que formula Berzosa es puramente ideológica y nada aporta en cuanto a argumentos se refiere.

Con las altas muestras de genio y talento que desprende lo escrito por el catedrático y rector nadie podrá extrañarse de la situación presente de la universidad española. Con docentes y responsables así...

Qué lástima.

viernes, diciembre 15, 2006

Puntualizando a Kissinger

Henry A. KISSINGER acudió fiel a su cita en la prensa con la doble página titulada Diplomacia y armamento (ABC, 20/11/2006) sobre cómo actuar con el programa nuclear norcoreano.

Destaco unos párrafos:

"(...)Presión necesaria

No obstante, la presión -el intento de obtener una decisión que inicialmente la otra parte no había elegido- es un componente necesario de casi todas las negociaciones. La diplomacia no es un seminario académico, sino que pretende conciliar intereses nacionales auténticos de forma que sirva al conjunto de los intereses de las partes y, cabe esperar, con los del orden internacional. Si las sanciones no pueden modificar la postura de Corea del Norte, supuestamente el régimen más despiadado de la Tierra, y de Irán, ¿qué podrá hacerlo? ¿Cómo pueden imponerse los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, junto a Japón y Alemania, si no es dejando claras las consecuencias de la intransigencia, cuando tanto Corea del Norte como Irán practican maniobras dilatorias? La máxima de Teddy Roosevelt, hablar con suavidad pero esgrimiendo un gran palo, expresaba esta realidad.

La polémica sobre los cambios de régimen ha distorsionado el debate. Estados Unidos entró en ambas negociaciones con una actitud distante; participó en ellas respaldando la posición de otras partes que actuaban como representantes, pero sin implicarse formalmente en conversaciones con países del «eje del mal», a los que trataba de relegar al aislamiento diplomático. Como el objetivo de negociar es llegar a un acuerdo que pongan en práctica las partes, la diplomacia no puede funcionar si una de ellas pretende derrocar a la otra. Ésta es la razón fundamental por la que la Administración de Bush ha cambiado sus prioridades. Ha sido práctica, y separado de hecho la proliferación nuclear del objetivo a largo plazo que supone el cambio de régimen.

Ya no se trata de que Estados Unidos esté o no dispuesto a negociar con Corea del Norte e Irán, sino de en qué marco y con qué propósito lo hará. Dos son las razones principales que explican que las negociaciones con Corea del Norte estuvieran bloqueadas durante dos años. La primera es inherente a la ideología de un régimen cuyo interés es renunciar a un proyecto al que se ha dedicado durante dos décadas o más, sometiendo para ello a su población a privaciones extremas y, en ocasiones, a la inanición, es extremadamente limitado, si es que existe.
"



Creo que el sr. Kissinger incurre en un error derivado de una visión algo antigua en el asunto del cambio de régimen.

El cambio de régimen -o la amenaza de- es un elemento más en manos de los Estados Unidos a la hora de negociar o forzar la negociación. Por decirlo claramente, es la versión más drástica del "palo" del que hablaba Teddy Roosevelt. La amenaza de cambio de régimen puede esgrimirse para forzar a los norcoreanos e iraníes a dialogar de buena fé, sin frenar ni demorar ni dilatar las negociaciones hasta hacerlas innecesarias. Dicha amenaza no tiene que estar siempre presente, pero sí en los momentos en los que se detectase mala voluntad en la contraparte.

El cambio de régimen señala como objetivo a los dirigentes de los países "díscolos". Llegados a la situación de tener que esgrimir esa amenaza definitiva, los Kim Jong-Ils del mundo se ven sometidos a una encrucijada radical: ¿estarán dispuestos los líderes de esos países a dejar sus autocráticas poltronas o preferirán llegar a algún acuerdo para no dotarse de armamento nuclear? Esa es la cuestión que plantea la amenaza de cambio de régimen.

La capacidad del bloque occidental se vería potenciada si los demás supieran que hay cosas que no son tolerables. Negociar es una opción, pero no es la única opción.

jueves, diciembre 14, 2006

Memoria Histórica

Hoy se debate en el Congreso sobre la Ley de la Memoria Histórica y aprovecho para recuperar un texto de hace un año firmado por un grupo de historiadores franceses contra el entonces proyecto para prohibir la negación del genocidio armenio.


Libertad para la Historia
Movidos por las intervenciones políticas cada vez más frecuentes en la apreciación de los acontecimientos del pasado y por los procedimientos judiciales que atañen a historiadores y pensadores, queremos recordar los siguientes principios:

La historia no es una religión. El historiador no acepta ningún dogma, no respeta ningún interdicto, no conoce tabús. El historiador puede ser irritante.

La historia no es la moral. El papel del historiador no es exaltar o condenar, sino explicar.

La historia no es la esclava de la actualidad. El historiador no aplica al pasado esquemas ideológicos contemporáneos y no introduce en los acontecimientos de otras épocas la sensibilidad de hoy.

La historia no es la memoria. El historiador, en un proceso científico, recoge los recuerdos de los hombres, los compara entre sí, los confronta con los documentos, con los objetos, con los rastros, y establece los hechos. La historia tiene en cuenta la memoria, pero no se reduce a ella.

La historia no es un objeto jurídico. En un Estado libre, no corresponde ni al Parlamento ni a la autoridad judicial definir la verdad histórica. La política del Estado, aun cuando esté animada por las mejores intenciones, no es la política de la historia.

Violando estos principios, artículos de sucesivas leyes, notablemente las de 13 de julio de 1990, 29 de enero de 2001, 21 de mayo de 2001 y 23 de febrero de 2005, han restringido la libertad del historiador; le han dicho, so pena de sanciones, qué debe investigar y qué debe encontrar, le han prescrito métodos e impuesto límites.

Pedimos la abrogación de estas disposiciones legislativas indignas de un régimen democrático.

Jean-Pierre Azéma, Elisabeth Badinter, Jean-Jacques Becker, Françoise Chandernagor, Alain Decaux, Marc Ferro, Jacques Julliard, Jean Leclant, Pierre Milza, Pierre Nora, Mona Ozouf, Jean-Claude Perrot, Antoine Prost, René Rémond, Maurice Vaïsse, Jean-Pierre Vernant, Paul Veyne, Pierre Vidal-Naquet y Michel Winock.


Enlace al texto en francés, por si alguno gusta.

Me permito añadir:

1º- Una de las características de las dictaduras es que manipulan la Historia para legitimarse y justificarse, inevitable pensar en el 1984 de Orwell o en las prácticas de la U.R.S.S. ¿Es sensato que las democracias se comporten igual y reproduzcan esos usos?

2º- No entraré en el debate de fondo sobre la Memoria Histórica. Simplemente apuntaré que la Memoria no es Historia, ni la Historia Memoria, como bien indican los firmantes del texto. Las implicaciones de afirmar que hay una Memoria Colectiva son absurdas porque la memoria es personal e intransferible. Es algo tan evidente que mezclar ambos conceptos sólo promueve la confusión interesada.

3º- Todos aquellos que dicen que no se conoce el Franquismo ni la Guerra Civil demuestran que no han pisado una biblioteca en su vida y que no han leído ninguno -o muy pocos- de los muchísimos libros que se han ido escribiendo sobre el asunto. Quienes vienen a decir que la Guerra Civil ha sido un tabú historiográfico simplemente mienten.

No quiero decir con esto que no hay lugar para nuevos estudios e interpretaciones sobre la Guerra Civil y la Dictadura, pero sí que, en esencia, las claves fundamentales de aquel fenómeno histórico ya son conocidas.

Hay mucho más aparte de los libros de Pío Moa, César Vidal, María Antonia Iglesias o Rafael Torres -muy encomiables y respetables todos-. Para los curiosos, un consejo, busquen y encontrarán muchísimos más textos contundentes y aclaratorios sobre tales acontecimientos. Sólo hay que bucear un poco en cualquier biblioteca. Por ejemplo, una prueba que accedan a los catálogos en red de la BN o de la biblioteca de la UCM y miren la cantidad de referencias que aparecen cuando se realizan búsquedas del tipo "Franco", "franquismo", "Guerra Civil", etc.

Conclusión: Dejen, pues, los políticos de inmiscuirse en aquello que desconocen y a lo que sólo se acercan por electoralismo, para imponernos una visión, metiendo cizaña donde menos se necesita.

Pablo Milanés siempre en posición de saludo




Ayer mencionaba a Pablo Milanés que es absolutamente impermeable a la realidad y a los tozudos hechos en su adhesión al castrismo. Como muestra he recuperado algunas declaraciones en una entrevista concedida a David Benedicte para El Semanal del ABC de hace ya unos años –las cosas que guarda uno por casa-:

01. ¿Quién se equivoca. Fidel o el resto del mundo?
No, no creo que él se haya equivocado. Lo han hecho los diferentes gobiernos estadounidenses. En un principio, la nuestra era la revolución de la convivencia y armonía. Hemos acabado tan mal por una cuestión de orgullo
(…)
03. Y con la que está cayendo, ¿hacia dónde va Cuba?
La isla está en un estancamiento económico por culpa del bloqueo, pero aún se conservan valores que la mantiene inalterable y como algo superior dentro del ámbito latinoamericano”.

En las restantes respuestas el cantautor de la Revolución declara que puso a sus dos hijas nombres vietnamitas porque era la época de la guerra de Vietnam y simpatizaba con ellos y con su revolución (“me pareció un buen homenaje a un pueblo que resistió a una invasión yanqui”).

Todo muy en plan "¿La revolución? Bien, gracias" pero, eso sí, el artista con problemas coronarios comentaba en la entrevista que “estoy muy bien. Después de las últimas operaciones en Los Ángeles con un médico extraordinario, tengo mecha para 30 años más”.

Y sin cambios en el horizonte, el cantante con su colega Silvio Rodríguez sigue en lo mismo. La adhesión inquebrantable a Fidel que no falte.

De dictadores vivos y muertos

Pinochet ha muerto. No le echaré en falta. Desde hace tiempo Pinochet no era más que un fósil, una reliquia de museo. Su figura despertaba un desprecio casi universal bien merecido. Los chilenos pudieron deshacerse de Pinochet en vida y relegarlo cada vez más al rincón de su Historia. El acoso judicial fue creciente y el dictador demostró su corrupción, miseria y cobardía.

Castro, casi muerto, sigue agarrado a la poltrona. Es un dinosaurio. Los cubanos no tendrán la suerte de poder apartar a Fidel Castro del Poder.

Pero lo peor –y más peligroso- de cara al futuro es que Castro aún cuenta con bastantes seguidores, amigos e incluso algún émulo que justifican la “obra” política, vulgar eufemismo para no llamarlo dictadura, del Comandante. Pienso en gentes como Pablo Milanés, Ignacio Ramonet, Oliver Stone, Gabriel García Márquez, Evo Morales y Hugo Chávez. Incluso Isabel Allende marca distancias entre el difunto chileno y el moribundo cubano. ¿Por qué? ¿Las cifras de represión y emigración en Cuba no bastan para calificarle?

Pinochet ha muerto. No le echaré en falta. Muchos, la mayoría, sienten pena porque el ex-dictador nunca fue condenado por sus crímenes, aunque la Historia ya le colocó en el lugar que merece. Saddam Hussein ha sido otro sanguinario dictador, pero sí ha sido juzgado y espera la ejecución de su condena. ¿Gracias a la ONU? ¿A las ONGs y a todos aquellos que no cesan de hablar de Derechos Humanos? Pues no, más bien eso hay que apuntarlo en el haber de los muy unilateralistas marines, Bush, Rumsfeld, los neocons y la justicia iraquí.

Pinochet ha muerto. No le echaré en falta. Y los medios de comunicación se ocupan ampliamente de su vida, muerte, funeral, etc. En julio murió Ta Mok, apodado El Carnicero -ni más ni menos-, y apenas se le dedicaron unos obituarios de media página en prensa; sin embargo, el nombre de Ta Mok es el de uno de los mayores asesinos del siglo XX pues fue uno de los Jemeres Rojos que enloquecidos de ideología comunista y de proyectos de ingeniería social sumieron Camboya en un período de atrocidad y crueldad sin parangón. ¿Por qué tanta diferencia?

Los Derechos Humanos son universales. Y la misma condena, rechazo y repugnancia deberían dar Pinochet y Ta Mok. Y Castro. Y Saddam. Y Franco. Todos ellos dictadores despreciables, ruines. Sin distinciones.

Fortunas de España... XXL

El domingo el Magazine de El Mundo publicó una lista de los 100 más ricos de España y tras revisarla he notado que no salgo en ella ¿será un error? ¿No?

Para consolarme no sé si comer una hamburguesa de esas XXL del Burger King a las que tanta manía les tiene el gobierno. Desde que la Ministra Salgado -qué pena que no se fuera a la OMS- empezó su nueva cruzada siento unas enormes ganas de comer insano.

Eso sí, para compensar este efecto generado por el puritanismo intervencionista del Ministerio de Sanidad y Consumo la popular cadena de fast food ha sacado un anuncio con el motivo “come como un hombre” que desanima bastante.