domingo, noviembre 26, 2006

Aznar versus Zapatero (Alfonso Rojo)

Tras la muy "exitosa" promoción y propaganda de mister ZP, vía nuestra política exterior, a costa de la credibilidad de la nación, muy acertada la columna de este jueves pasado de Alfonso Rojo en el ABC

"Aznar versus Zapatero
Por Alfonso Rojo

Entre los políticos que triunfan, los hay de dos tipos. Uno, es el sujeto habilidoso, con sentido de la coyuntura, que adivina cómo respira la ciudadanía y sabe subirse a la ola. El segundo, mucho más escaso, es ese personaje convencido de que sabe lo que hay que hacer y trata de aplicarlo contra viento y marea. Unas veces hasta estrellarse y otras, raras, hasta entusiasmar a las masas.

De esta segunda variedad, a la que pertenecen gigantes como John Kennedy o Margaret Thatcher, no hemos tenido mucho en España. Ni antes ni ahora.

De la primera, sí. El propio Zapatero podría estar en la lista. No hay una sola de las «grandes decisiones» adoptadas por el presidente del Gobierno durante los dos años y medio que lleva en La Moncloa -desde la precipitada retirada de las tropas de Irak, hasta el anuncio de un improvisado plan de paz para Oriente Próximo-, que no haya estado determinada por el ansia de encandilar a ese sector progre del electorado que acudió en tropel a las urnas el 14-M y permitió el vuelco.

Hace un par de días, ya tarde y en ese estado de amodorramiento que hay entre la vigilia y el sueño, vi en televisión un debate sobre la política exterior española. La polémica era de altura. Participaban personajes como Josep Piqué, Trinidad Jiménez, Hermann Tertsch, Eduardo Sotillos y Miguel Ángel Aguilar. Como ocurre siempre que hay partidarios del Gobierno en una tertulia, salio a la palestra la famosa foto de las Azores.

Aunque en la imagen estuvieran el primer ministro de nuestro más entrañable vecino, el líder europeo más brillante del momento y el presidente de nuestro más poderoso aliado, siempre he pensado que fue algo desproporcionado. Para jugar en primera división de la escena internacional, hay que contar con el respaldo de unas Fuerzas Armadas de primera y España no las tenía ni las tiene. Dicho esto y aunque no pasará a la historia como un Churchill o un Roosevelt, en honor de Aznar hay que subrayar que hizo lo que creía que debía hacerse. No se dedicó a olfatear a la multitud."


Una pena que Rodríguez Zapatero actúe como si fuera candidato y no Presidente de Gobierno de España.

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