lunes, octubre 16, 2006

Un austriaco, un inglés y dos alemanes



Podría ser el principio de un chiste pero no lo es. Sobre todo cuando el austriaco es Adolf Hitler.


Estos días he empezado a leer uno de los libros que Ian Kershaw -el inglés, en la foto con la chaqueta verde- ha dedicado a la figura del líder nazi. No se trata de la voluminosa biografía que muchos conoceréis. Es un antecedente, un boceto, de esa otra monumental obra. Aquí el historiador encuadra al dictador en el "sistema" nacionalsocialista -si es que podemos considerar que había algo sistemático en el régimen además de su perversidad-; analiza la dimensión personal y la acción del partido en la consecución del Poder; el modo de desplegar con creciente intensidad los mecanismos de dominación de la Sociedad; y, sobre todo, la subyugación y fascinación por la Idea (la lucha racial para preservar la esencia y grandeza de los arios contra los judíos y el bolchevismo unidos de forma visceral y perturbada en la mente de Hitler y de tantos otros de sus coetáneos).



Mis referencias de Kershaw eran muy buenas por amigos que ya conocían su trabajo y porque él había sido el asesor principal para una serie documental, Nazis: Un Aviso para la Historia, que había tenido la ocasión de ver y que me pareció fabulosa (ese tipo de documental histórico que hacen la BBC o la HBO pero nunca las televisiones españolas). Del libro diré que aún no lo he terminado, pero -de momento- me parece extraordinario. La capacidad para presentar un magma explicativo coherente y contundente demuestran la gran agudeza del investigador y su profundo conocimiento. Además su escritura es limpia y no se esconde en jerga profesional y en el enrevesado mundo de las referencias bibliográficas. No digo más.

La lectura me ha recordado la reciente muerte de Joachin Fest, autor de otra biografía sobre el dictador nazi, y el revuelo alrededor del escritor Günter Grass; los dos alemanes de mi título.












Qué dos hombres tan distintos. Qué actitudes tan diferentes. El uno más modesto, menos ensoberbecido de su propia persona, y el otro, que ha hecho de su adscripción a cualquier causa que pueda ser denominada como "progresista" (¿por qué no se hará seguidor de las causas razonables y no sólo de las causas de un determinado contenido ideológico?) su tarjeta de visita y que se ha autoconferido el rol oficioso de baluarte moral del antinazismo.

Lo acontecido con la aparición de las memorias de Grass proyecta una enorme sombra sobre quien exhortó a otros a hacer lo que él no se atrevió. El pecado no es el hecho –todos podemos cambiar durante nuestra vida y la juventud es época para dejarse llevar por diosas de fuego- sino su ocultación. Todo parece vulgar autopromoción.

No soy original al plantearme si Günter Grass hubiera recibido el premio Nobel de haberse conocido con anterioridad el episodio de su biografía que ha desatado la polémica. Creo intuir la respuesta, pero en todo caso no sería culpa del escritor, mi sospecha simplemente demostraría que la Academia Sueca no premia a los literatos por su talento sino por su ideología.

Volviendo a Grass, quizá las reacciones han sido exageradas, pero es la carga de aquéllos que se reclaman bandera y símbolo de Nobles Causas y viven como Inquisidores a jornada completa; de su arrogancia se espera una rectitud intachable y vehemente. Fest figura menos promocionada y celebrada, siempre reconoció que los valores de la burguesía, aprendidos del ejemplo de su familia durante el advenimiento del nazismo en Alemania, le mantuvieron lejos de la atracción del nazismo.

Vaya paradoja; unos valores que Grass desprecia demuestran ser la mejor vacuna contra el horrible régimen de cuya denuncia ha hecho su Cruzada. Pero, tranquilos, no llegará la reflexión ni al que pela la cebolla ni a los adeptos a su causa. Son impermeables.

A los demás nos basta -o debería- con seguir nuestra vida y nuestros compromisos, no exentos de resbalones y equivocaciones, con dignidad y honestidad.


Para terminar doy los detalles bibliográficos del libro de Kershaw; la edición original en inglés apareció en 1991 en Longman Group Limited (Londres) y fue revisada en el año 2000. En España fue publicado por Biblioteca Nueva (Madrid, 2000, 285 páginas), para más tarde ser reeditado en una colección de Protagonistas del Siglo XX de venta conjunta con el diario ABC (Ediciones Folio, S.A., 2003, 272 páginas), que es la que ahora disfruto.



Actualización a 20 de Octubre: Termino la inmersión en la psicosis hitleriana y nacionalsocialista viendo El Hundimiento (Der Untergang). Tarde, pero -por fin- la he visto. Tremenda película.

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