martes, octubre 03, 2006

Medios de comunicación y sociedad

En el post anterior he escrito que los medios de comunicación de izquierda son los detentadores del pensamiento único y para abundar en esta idea traigo a colación una gran verdad que apuntaba Tulio Demicheli en un largo -y discutible- artículo de opinión. Reproduzco los párrafos más interesantes:

"La derecha es muy plural, culturalemnte fragmentaria y su opinión pública se canaliza a través de diversas cabeceras: ABC, La Vanguardía, El Mundo, El Norte de Castilla, La Razon, El Correo... Los grandes consorcios audiovisuales en que participa, como Antena 3 y Telecinco, o las nuevas plataformas digitales, se distinguen por su neutralidad ideológica, pues son empresas mercantiles muy competitivas que se atienen sólo a razones de audiencia y nunca la violentan.

En cambio, la izquierda es culturalmente uniforme y su opinion pública busca sustento en
El País, ahora La Cuatro y, sobre todo, en la cadena SER, así como en la radiotelevisión autonómica y estatal cuando gobierna. Pero la izquierda, además, considera doctrinalmente que la cultura es estratégica para abonar sus fines. Justamente éste -el de la cultura popular, sus modas y gustos- constituye un ámbito de influencia al que la derecha parece haber renunciado desde 1975, ya no se entiende bien por qué razones.

Aboguemos por el diablo. El
grupo Prisa no sólo ha sido una aventura empresarial extraordinaria, sino el aparato de reproducción ideológica del movimiento socialista, hasta ahora la garantía de su uniformidad y prevalencia. Por una parte, Santillana, su potente sello escolar, que fue hegemónico en la enseñanaza pública al menos durante 16 años, ha instruido a la generación que hoy deambula por la treintena -asegurándose cierta sensibilidad social, moral y estética-. A su lado, editoriales de bandera como Alfaguara y Taurus invisten prestigio intelectual y literario bajo la cobertura de El País, aunque no sean hegemónicas.

El diario, además de haber generado opinión que luego la SER amplifica, marcó y aún marca tendencias al orientar, digamos, una manera de ver y de vivir la vida: sexualidad, educación, deporte, ocio, turismo... de la decoración a la restauración pasando por el vestir y la cosmética. Es decir, la izquierda colorea nuestra vida cotidiana y también, la imaginaria: los gustos literarios, musicales (radios y discográficas) y los cinematográficos, teatrales y televisivos, importando, produciendo y surtiendo durante años no sólo a las salas de exhibición, sino a la televisión pública y ahora, como es natural, a sus propias televisoras. Todo un entorno de vida, su influencia ciertamente excede mucho a su electorado natural y ha sido vehículo de intervención política, minando al PP con el goteo continuado de una literatura, un cine, un teatro, una música popular y unas ofertas de televisión que deforman su imagen en lo hondo de la caverna platónica. Ha sabido modular los gustos y modas del mercado procurándose una brillante cuenta de resultados: aún vivimos al gusto Prisa. Y es negocio.

(...) Quien domina la cultura popular está presente incluso cuando no está, porque ésta revitaliza su carisma" (Una Asignatura pendiente del PP, ABC, 24 de septiembre de 2006, página 60)


P.S.: Si alguien encuentra este artículo colgado por internet le agradecería que me envie el enlace, que servidor no ha sabido encontrarlo. Gracias.

Addenda: Muy buena reflexión sobre este asunto en BilbaoPundit

4 comentarios:

eduardo dijo...

Tendré que leerlo con más atención pero a botepronto me llama la atención una cosa: la derecha plural y la izquierda uniforme. Es exactamente la tesis inversa a la que sostuvo Gustavo Bueno en El mito de la izquierda.

Dick Turpin dijo...

Tienes razón, Eduardo. Aquella idea de uniformidad de la Derecha-diversidad de las izquierdas era una de las cosas que más me llamaron la atención en el libro de Gustavo Bueno. Siempre me he quedado con ganas de que desarrollase la concepción de la Derecha, porque desde mi punto de vista -y de forma meramente intuitiva- siempre he notado diferencias dentro ella -creo que se puede hablar en propiedad de las derechas-.

EN España la cantidad de reflexión sobre las ideologías es baja y sobre la derecha casi inexistente (el libro de Germán Yanke y algo más pero poco; en el texto Yanke afirmaba justo que hay muchas derechas; pero tampoco entraba a desbrozar la cuestión porque sólo le interesaba la liberal).

Además un acercamiento teórico a esa cuestión se ve constantemente obstaculizado por cómo se practica la política en España. Todos sabemos que en los partidos políticos españoles hay "familias" pero es casi imposible saber qué sostiene cada una -¿qué hace diferente a cada grupo si todos a la hora de la verdad se manifiestan de manera uniforme?-, porque siempre se solapan, cierran filas, gritan "unidad" y mandan al cuerno lo que podrían ser interesantes debates de fondo.

Creo que esa reflexión sobre las derechas está por hacer.

Volviendo a la cita de Demicheli, en la práctica española las izquierdas, por muy variadas que en teoría sean, sólo tienen una referencia constante y fiable: el grupo PRISA -en cualquiera de sus formatos-.

Formatos caracterizados por su inemensa uniformidad, una uniformidad que facilita a la continuidad (uno puede saltar de un medio a otro sin notar modificaciones de discurso) y la esa homogeniedad a prueba de bombas que caracteriza al "progresisimo".

Lorelei dijo...

Bueno, yo no tengo muy clara la diferencia entre izquierda y derecha, a no ser el seguimiento o no de las consignas de turno que lanzan los medios políticamente correctos, o sea, progresistas; pero quería referirme al texto, que afirma que existe de hecho el monopolio cultural izquierdista. Por ejemplo en la Linterna de la Cope hay una sección de Cultura en la que nunca se informa de las actividades culturales de la Iglesia (por ejemplo, de las exposiciones de los magníficos pintores que tiene) pero se nos da todo lujo de detalles de las obras de teatro y de los premios "progres".

Dick Turpin dijo...

Hola Lorelei,


en primer lugar graicas por pasarte por aquí y dejar un comentario. Es un placer.

y entrando en lo que comentas, efectivamnte es un ejemplo que refuerza la tesis del artículo de DEMICHELI, vivimos al gusto de PRISA, cuya capacidad de influencia excede la atracción que pueda generar la izquierda política. Eso le otorga una capacidad amplísima para crear opinión y gusto, dicho de otra manera, crear tendencia.

En eso la derecha está a la defensiva y es absolutamente reactiva, pero es que todos estamos -en cierta medida- permeados por esa maquinaria de influencia; su mérito fundamental es que nos han hecho tomar el todo por la parte. ¿Cómo lo hacen? Fijando los criterios de calidad. Cosa que se hace igual que se fija la interpretación moral de las cosas, repitiendo una y mil veces "Bush es malo" o "Julio Medem es un genio". Esas opiniones -absolutamente legítimas y dignas si son sinceras- se repiten tanto que, al final, quedan en el subconsciente y si te despistas acabas pensando que "algo de razón llevarán". Es una presión asumida incoscientemente y entramos en ella por inercia.

Por poner un ejemplo tonto pero quizá significativo, se nos dice que los Goya son los premios de NUESTRO cine. ¿Nuestro? ¿de qué? Yo, en general, me siento más a gusto con el cine de Riddley Scott que con el cine español.

Repito ¿nuestro? Me siento muy escasamente identificado por las historias que se cuentan en las producciones españolas y muy poco interesado por la estética de esas producciones; o sea no me atrae ni el fondo ni la forma. Pero al decirnos que es "nuestro", parece que si que es efectivamente de todos -obviamente es nuestro vía impuestos- y que es importante seguir los Goya. De hecho, el mérito es que pensemos que es necesario ver los Goya (y antes haber visto las películas candidatas) para estar bien informado y bien formado culturalmente. Esa necesidad afecta a otros medios de comunicación , que se ven obligados a informar del particular... y el circuito de reproducción y fijación del gusto y las tendencias continúa funcinonando sin que sea necesaria la cción dircta de sus patrocinadores.

Lo dicho es un ejemplo, pero no es el único y seguro que podemos señalar miles.

A lo que comentas podemos añadir quela COPE como medio privado necesita de la audiencia y teman que si hablan de otras muestras artísticas o culturales parte del audiencia pueda perder interés, no sé, y por ello se limiten a lo más trillado tipo los Oscars, las películas de estreno o cosas así.

Pero tampoco pasa nada mientras haya espacio para exposiciones, películas, música de la que la izquierda no dará noticia; los interesados lograrán acceder a ello, con más esfuerzo, pero también con más satisfacción.