domingo, septiembre 10, 2006

Ejecución pública en Yenín






A mediados de agosto el conflicto en el Líbano consumía todo el interés informativo y estas imágenes distribuidas por Associated Press pasaron absolutamente desapercibidas.

Se trata de una ejecución pública en Yenín. Ejecución sin juicio, sin abogados, sin garantías, sin nada que haga que podamos decir que éso es justicia. Sin paliativos. Como en tantas otras ocasiones los verdugos son miembros de Yihad islámica y la víctima un palestino supuesto colaborador de las autoridades israelíes.

Estas reflexiones me hacen retrotraerme a unos meses antes cuando el Tribunal Supremo de los Estados Unidos rechazó los juicios militares a los que el gobierno del país quería someter a los detenidos en Guantánamo. Los vericuetos jurídicos los dejo, aunque hay autores que se manifiestan a favor y en contra por motivos puramente legales. Pero eso no es lo que importa. Lo que importa es que, al gobierno todopoderoso del "malvado" Bush, del "retorcido" Cheney y del "sanguinario" Rumsfeld, una institución independiente de su país le puede obligar -y lo hace- a cambiar sus planes. Y al ejecutivo le toca acatar y punto.

Por contra, entre los oprimidos "angelitos" palestinos que nos presentan los media , paradójicamente vestidos a la moda occidental -salvo las mujeres, claro-y con unos móviles muy modernos, no parece funcionar ni Ley ni Justicia ni separación de poderes; todo está en las manos de los grupos de islamistas radicales, autoproclamados jueces y ejecutores por la gracia de Alá, que cuentan con el apoyo o la complicidad de una parte de la población -mirad las fotos-.

Vivir en un modelo -democrático, con respeto hacia las libertades individuales, con equilibrio de poderes y donde la religión es algo individual y privado-, o en otro -teocrático, donde la profesión de fé es pública, donde no hay ciudadadnos sino feligreses y donde los exegetas de la ortodoxia lo deciden todo-, es parte de lo que se dirime hoy en el mundo.
No lo olvidemos.

1 comentario:

Dwight dijo...

Es como hablarle a una pared. Estamos tan cegados por odios intestinos, antiamericanismos y partidismos que no vemos más allá de las narices.

La gente no olvida que nos encontramos en una guerra entre libertad y opresión; es que ni se han parado a pensar.