lunes, agosto 28, 2006

Por un momento, olvidad Iraq

Dirijo este post a progresistas de todo tipo. Y sobre todo, a aquellos que no paran de decir (con razón) que el franquismo fue nefasto y que, al mismo tiempo, piensan que hay que convivir con tanto tírano como hay por el mundo suelto, sin hacer nada concreto (más allá de reconvenciones genéricas y riñas de la ONU sin ninguna efectividad).

Así, que sí, Iraq es una realidad, pero os planteo que lo dejéis de lado durante un rato.

Pensemos en España entre 1936 y 1945, un suponer como otro cualquiera.

Aquellos fueron los años en lo que Franco alcanzó el poder y se consolidó. La cosa de la posguerra mundial y la naciente Guerra Fría jugaron a favor del dictador.

¿Fueron buenos para España y sus habitantes 40 años de dictadura? No.

¿No hubiera sido preferible que los Aliados, tras acabar con Hitler, sus socios del Sol Naciente y Mussolini, hubieran hecho lo mismo con el generalito español? Y no me refiero a nada de bloqueos, aislamientos y demás historietas, que sólo sirven para que los tíranos se agarren más fuerte a la silla y joder a los ciudadanos de los países que los sufren (a los bloqueos y a los dictadores, que ya es cebarse, leñe). Lo diré más claro, que hubieran echado a Franco por las bravas, con soldados, bombardeos y todo el aparato y parafernalia de la cosa bélica. Y después, Plan Marshall, ayudas, desarrollo de un sistema democrático homologable a los demás países europeos del momento, etcétera.

Como consecuencia, España podría haber estado mucho antes en la CEE… hubiera sido un efecto positivo de muchos, en todos los órdenes.

¿No creéis que una acción militar que impulsase los valores e instituciones democráticas hubiera sido menos dañina para España que 40 años de Franquismo?

Pues, por qué no aprender de los errores del pasado y reconocer que cuanto menos tiempo se padezca la opresión de los dictadores, mejor. Y que una acción militar breve en el tiempo y una ocupación para garantizar el orden durante "el vacío de poder" es MENOS MALA que una dictadura interminable (porque los dictadores tienen la mala costumbre de morirse en la cama a no ser que alguien les mueva la silla)… no es lo ideal, repito es lo menos malo.

Yo creo que para España (los que por aquí se quedaron y los que por allí se exiliaron), con el dolor que una intervención de ese tipo hubiera significado, hubiera sido mejor esa actuación que la posguerra, la "victoria", el exilio y el atraso de 40 años de franquismo. Pues, si creo que eso hubiera sido lo mejor para mi país, ¿por qué dejar a su suerte a gente que vive bajo tíranos como Saddam o cualquier otro de este palo?

Ahora, podemos volver con Iraq si queréis.

6 comentarios:

Dwight dijo...

Excelente post.

No eres raro y, si lo eres, yo también lo soy. A mí también me revolucionó la propaganda de los Bardem, Almodóvar, Sánchez-Gijón y compañía, utilizada convenientemente por el partido actualmente en el poder. Quizá así espabile más gente...

Un abrazo.

Whitard_ dijo...

Dando como válida tu comparación, cualquier demócrata podría afirmar que la intervención aliada sería no tolerable sino exigible en las circunstancias que planteas. Ahora bien, lo sería en los años 60-70? En una coyuntura así no sería más razonable cercar diplomáticamente al régimen hasta que se desplomase?

Entiendo tu razonamiento y me parece válido. El papel de las democracias en el mundo no se debe limitar a perpetuarse aisladamente sino que tienen que asumir responsabilidades en el exterior. Y Estados Unidos es, lamentablemente, el único país dispuesto a jugársela e ir más allá de la retórica bienintencionada.

Lo que se cuestiona es la efectividad del derrocamiento de Saddam y la gestión inicial de EEUU. Sé que es una lectura ventajista, pero creo que el caos de echa algunas raices en el descontrol inicial de la administración Bremer. Pasar del control férreo al descontrol es una terapia de choque de la que es difícil recuperarse.

Por otra parte, si como se ha visto, el único motivo de la guerra de Irak era la existencia de una dictadura, y no que esta dispusiese de armas de destrucción masiva, ¿por qué no se presentó así? Quizá las sociedades occidentales (algunas) solo creen necesario arriesgarse en el exterior para reforzar su seguridad interior. Así que si se demuestra que no hay armas de destrucción masiva se sienten estafados.

En cualquier caso, creo que la guerra de irak se ha escrito con trazos tan gruesos que ha desfigurado por completo la naturaleza de la intervención norteamericana. Se han superpuesto numerosos argumentos (que se anulan entre sí): que era una guerra del petróleo - que ha provocado el incremento de su precio - que cuesta demasiadas vidas y dólares como para seguir en ella... Y es dificil poner matices a la gestión de la coalición sin que algún pseudopacifista acabe arrojándolos al compost de tópicos antiamericanos.

Lo siento, no me pude olvidar de Irak.

PD: Un recuerdo de aquellas manifestaciones masivas contra la guerra. Yo, allí, en medio del epicentro moral de la humanidad, partícipe de una muestra de dignidad, pacifismo, bla bla bla preguntándome ¿cuántas personas estarán tan enfurecidas con la guerra Irak como con el genocidio de Darfur? ¿A cuántos de estos hubiese visto en una manifa contra Sadam un par de años antes?

PD: Que ladrillo he soltado, por Dios

rA dijo...

Totalmente de acuerdo, tambien he hecho el paralelismo en alguna ocasion---pero no sirve. Por que? Pues porque para cierta gente el principio universal es que todo lo que hace Estados Unidos esta mal. Si invade, porque no deberia; y si no, pues deberia. He oido (cuantas veces?) el paralelismo de Espana y Iraq para criticar la politica americana.

La misma inconsistencia, por cierto, existio con todo el caso Pinochet.

Tin Morín dijo...

He llegado desde la referencia que he visto en barcepundit

Me parece un mensaje excelente y, aunque no soy de aquellos a los que va dedicado el mensaje, me atrevo a sugerir una respuesta a la pregunta final.

El post parte de la comparación entre un dictador, Franco, y otro dictador, Sadam. Y ésa es una comparación inaceptable para una buena parte de los progresistas.

Sadam -circunstancialmente, en el mejor de los casos- es de los suyos como nos demostró el grupillo aquel de faranduleras subvencionadas, cuando fueron a expresar su apoyo al régimen, poco antes de la intervención.

Las fuerzas progresistas y la farándula subvencionada organizan manifestaciones contra lo que les desagrada. Es su derecho. Y el de los demás es tomar nota de qué les desagrada.

Se constata que las dictaduras -independientemente de su crueldad- no les preocupan por ser dictaduras. Les preocupan cuando creen que los dictadores pueden ser de los malos. De los derechistas, de los amigos de los yanquis.

Apoyaron el bloqueo contra la África del Sur del appartheid, mientras clamaban, y claman, contra el embargo comercial contra Cuba. Se manifestaron, reiteradamente, contra Pinochet; pero nunca contra Honecker, o contra Sadam.

Es decir, en las coordenadas dadas -las de los que se tienen por progresistas hoy en España-la pregunta final tiene, tal vez, poca fuerza. Porque da por supuesto que estos sedicentes progresistas rechazan las dictaduras en general. Y no es así. No les desagrada la imagen contenida en la hipótesis contrafactual del derrocamiento de Franco por las potencias aliadas (y unas cuantas páginas parece que hay escritas sobre la intención de Negrín y los comunistas de prolongar la Guerra Civil hasta tratar de engarzarla con la Mundial) Pero ese agrado es compatible con el apoyo a la dictadura de Fidel Castro y la militancia contra la democracia en Cuba.

Dick Turpin dijo...

En primer lugar quiero expresar mis agradecimientos a barcepundit por citarme en su casa.

Después os agradezco a vosotros los comentarios que habéis realizado. Gracias por haberos tomado la molestia de leer el post. Realmente no importa que ninguno sea de sus teóricos destinatarios. Esos, en general, se prodigan poco. Ya se sabe, la pose de exquisitos.

Respecto a las cosas que se han planteado:

No siempre hay que recurrir a la acción militar para favorecer el desarrollo de las democracias. A veces basta con una fuerte, creíble y sólida presión diplomática. También con inversiones y proyectos de colaboración. Hay muchas formas. España en los 60-70 sería un país susceptible de “ser animado” a la democracia por esos otros medios.

Con cada país una política adecuada (otra razón por la que la Alianza de Civilizaciones es un peligro, porque mete en el mismo saco a países muy distintos con intereses distintos y, a veces, hasta enfrentados).

Uno de los motivos de este blog es explicar el “ideario neocon”, por así llamarlo, y su plasmación política. La prensa española en general está muy mal informada al respecto y ha identificado la administración de George W. Bush como neoconservadora y es un error. Cheney no es neocon, aunque se ha acercado un tanto; Rumsfeld no lo es ni de lejos, Powell ni por equivocación, Condi a ratos… Wolfowitz o Bolton han sido los neocons más cercanos al presidente. Valga esto para intentar decir que cuando se señaló a Iraq como objetivo prioritario de la acción exterior de EE.UU. –cosa que ya estaba en la agenda de Clinton- había visiones e intenciones diferentes en ello. Y también choque de egos.

A Powell no le gustaba ni la idea de intervenir; Rumsfeld y Cheney no querían meterse en nation building, Condi contemporizaba entre todos.

Bush fue el que reunió todos los motivos que cada departamento y grupo ideológico de la administración le daba (armas de destrucción masiva + terrorismo + democracia + “Saddam intentó matar a mi padre”) y dijo “esto es lo que se va a hacer”.

Desde ahí, todos apretaron filas y hasta el final.

Esos debates llegaron a la opinión pública, transformando un argumentario razonable en un montón algo confuso y dando pie a mogollón de esas críticas que todos hemos oído.

Todas esa diferencias de pareceres han colapsado el plan de posguerra. Se envió a Bremmer a realizar una reconstrucción en la que él, cercano a Kissinger –el arquetipo de realista y, por tanto, contrario a los neocons y a su visión idealista de las relaciones internacionales- no creía y sin instrucciones precisas. Y Rumsfeld seguía empeñado en retirar las tropas cuanto antes… Resultado: cada vez más tropas desplegadas en Iraq; apariencia de indecisión, atentados, etc.

Intentaré desarrollar esto más claramente en el futuro.

Absolutamente de acuerdo en lo del antiamericanismo que hace a unos distinguir entre dictaduras buenas y malas. Puestos a rechazar a los "siervos de EE.UU." los de la farándula cuestionan a gobiernos democráticos (aquí con el PP, Israel...) y apoyan a teocracias, dctaduras y otras finas hierbas (que si Cuba, Venezuela, Irán y su derecho de tener armas...).

Nos vemos en vuestros hogares virtuales.

Tony Woolfson dijo...

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