lunes, agosto 28, 2006

Poco hacemos porque poco sabemos

Que nadie se ofenda pero es cierto. No voy por el tópico de que al común de los mortales le queda mucho por aprender. Yo voy a una cosa más prosaica; verbigracia, que los españoles "de a pie" (y muchos de nuestros prohombres) sabemos poco, por no decir nada, de relaciones internacionales o de política internacional y de lo que en ella nos jugamos (que es mucho, con todo eso de la globalización, la creciente interconexión global por la revolución de los sistemas de información y demás cosas de ese estilo). Y vamos por el mundo tan satisfechos de no tener ni pajolera idea de la cuestión.

Y es curioso, porque hay modos más que suficientes para mantenerse al loro (desde libros hasta internet, el que no se entera es porque no quiere), pero no parece calar en nosotros, la verdad. Este tipo de cosas no se manejan mucho en la "opinión pública" española.

En ningún lugar, ni en el Congreso, se oyen reflexiones sobre el papel internacional de España, las estrategias, los objetivos, la dimensión y coste de nuestro ejército (sí, nuestro) y de nuestro servicio exterior, etcétera. En todos los demás países -serios- esto es política de Estado, se establecen consensos y los respetan todos. Que nadie les toque el interés nacional a los franceses, ingleses, estadounidenses, holandeses, etc. Lo tienen muy clarito y con las cosas importantes no se juega.

Aquí, nada de nada, as usual. Todo lo que ocurre en el mundo y en España se interpreta en clave nacional. Cuando 62 soldados murieron en accidente de aviación en Turquía tras participar en misión de paz en Afganistán (el accidente del YAK-42), lo que interesaba aquí era si el Ministro de Defensa debía dimitir (que muy posiblemente sí); que nuestro ejército sea una ONG mal equipada no dio ni para un debate mínimamente serio y que ahora nuestro ejército esté al límite de su capacidad, humana y logística, con los despliegues que tiene ya en marcha parece que se la trae floja a todo hijo de vecino. Así vamos.

Y es una lástima nuestro desconocimiento, porque España podría jugar un papel importante en el mundo. Por la situación geográfica, por historia, por economía y por cultura. Pero claro, primero hay que tener voluntad de estar en el mundo (no sólo en las instituciones y foros internacionales) y hay que estar dispuesto a gastar pasta para desarrollar planes ambiciosos (ojo, no digo aumentar el presupuesto del Estado sino eliminar un buen montón de partidas inútiles y destinar esos fondos a los departamentos realmente necesarios: sanidad, educación, exteriores, defensa...).

España tiene que adoptar políticas activas y definir su postura e intereses sobre tantas cosas (Gibraltar, Sáhara, etc.). Para ello hay que vencer la tentación aislacionista que arrástramos desde el siglo XVII y que Franco llevó a sus últimas consecuencias con la famosa autarquía.

Inglaterra ha explotado su papel de antigua potencia colonial sin renunciar a nada, o casi.

Y es una lástima ese desconocimiento nuestro, porque implica no entender que España puede tener un papel en el mundo y que una vez hubo una España imperial (uso la expresión de un hispanista británico, John H. ELLIOTT, al que supongo que nadie podrá tachar de franquista, fascista y demás epitetos al uso) que quiso ganarse la Gloria y la Historia. Que era un país a tener en cuenta -durante un tiempo el país, sin más-. No como ahora que pesamos poquito o nada. O sea, que además de no saber de la cosa internacional no conocemos nuestra Historia. Así nos luce el pelo.

En fin, debemos a informarnos de las cosas de política exterior. Porque no estamos solos en el mundo y nos interesa saber con quién nos jugamos los cuartos. Porque lo que pase en cualquier esquina apartada puede llegar a afectarnos, como un 11 de septiembre nos recordó, por si alguien lo había olvidado. Y porque sólo una ciudadanía informada puede controlar, dirigir, entender y apoyar -llegado el caso- a las instituciones y gentes que les representan y que se encargan de la consecución de unos intereses que, siendo muy políticamente incorrectos, calificaremos como "nacionales".

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