lunes, agosto 28, 2006

Contra algunos tópicos (de la Crisis de Iraq y casi de siempre)

La llamada "Crisis de Iraq" fue el detonante de un montón de acontecimientos. No digo nada nuevo. Con motivo de la acción estadounidense y de sus aliados nos tocó oír y leer muchas cosas. No todas ciertas. Deténgamonos en algunos de los tópicos más repetidos contra la intervención de la coalición:


"La peor de las paces es mejor que que la mejor de las guerras"

Pues no, no siempre. Hay excepciones. Algunos pensaron como reza la consigna de arriba y contemporizaron con Hitler. Era inconcebible que tras la Primera Guerra Mundial hubiese otro conflicto. Además, estaba lo del Tratado de Versalles, que, era vox populi (¿vox populi, vox dei?), se había cebado con Alemania. La cancha que le dieron permitió a Hitler rearmarse, reclamar el "espacio vital" de Alemania, apoyar al golpista Franco... y se llegó a la IIGM.

¿Son iguales Hitler y Saddam? No, aunque guardan ciertas similitudes. En el fondo todos los tíranos y dictadores se parecen. Lo que sabemos a ciencia cierta es que la política de contención fracasó con el líder nazi y, más recientemente, con Corea del Norte.

¿Es asumible el riesgo de no intervenir? ¿Cuándo el uso de la fuerza se convierte en un mal menor ante una amenaza reconocida, por ejemplo las armas de destrucción masiva en manos de tiranos o de terroristas?

Eso, es lo que se discutió en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, porque ni Francia (Costa de Márfil), ni Rusia (Chechenia), ni China (Tibet) rechazan el uso de la fuerza, o sea que de los "príncipes de la paz" o de los "guerreros del amor" nada de nada.

"Ningún país puede imponer una forma de gobierno a otro"

Según y cómo ¿no? Hasta qué punto los ciudadanos de un país "gobernado" por un dictadorzuelo importan y tienen capacidad para decidir en la política de su Estado. Poco o nada ¿no? ¿Sería malo ayudarles a instaurar un sistema que les diera voz y voto? Pero si se diera el caso de unos ciudadanos de un país que apoyasen y promoviesen un régimen tiránico, belicista, agresivo, racista, totalitario y, en definitiva, peligroso para las demás naciones, ¿no tendrían los amenazados el derecho de evitar el natural desarrollo de ese régimen, castigar a ese pueblo e imponerle un sistema inofensivo para los demás?

"No más sangre por petróleo"

No me voy a dedicar al contenido de la frasecita de marras, más si a la estructura de pensamiento que subyace. Esta aseveración (y otras similares) considera que el único motor de las acciones de hombres y Estados son los intereses materiales.

Los principios, valores, opiniones y demás nada cuentan. La explicación materialista de la realidad gozó de gran predicamento en los años 60-70 (ya saben, la contracultura y todas aquellas cosas que vinieron desde el marxismo a las sociedades capitalistas occidentales) entre la comunidad intelectual (y ahí sigue en muchos casos). El materialismo es una de las bases teóricas del marxismo, cuya plasmación práctica, el comunismo, ha fracasado en todo lugar donde se ha aplicado con un catastrófico balance de muertes. ¿Cómo seguimos esos planteamientos, que totalmente, se han demostrado no sólo equivocados sino lesivos, sin reflexión alguna?
En fin, la realidad es muy compleja y la componen muchos factores diferentes y las explicaciones simplistas deben, como poco, resultar insatisfactorias.

La certeza de que siempre hay "daños colaterales" hace inaceptable cualquier guerra.

Lamentablemente, son inevitables (lo han sido desde la primera disputa de la Historia, ya saben dos se pelean y la torta se la lleva el de en medio, que fue a separarles). Pero una cosa son los errores, los accidentes (desde los "daños colaterales" al "fuego amigo") y otras las operaciones contra la población civil (genocidio, ejecuciones masivas, bombardeos sistemáticos...). Lo primero, insisto, es inevitable; lo segundo, indeseable. Sin embargo, pocos condenaron los bombardeos de Dresde, Hiroshima o Nagasaki... piensen ustedes por qué.

"El proceso de construcción europea ha sufrido un daño irreparable" y "La Unión Europea nunca había padecido una crisis tan profunda".

Las instituciones europeas desde su inicio han estado sometidas a este tipo de graves crisis y el proceso sigue. Casi siempre el origen de las tensiones ha estado en Francia. Ante cada ampliación de la UE los gobernantes franceses han forzado la situación para obtener ventajas mayores para su país frente a los otros miembros. Lo hicieron en 1965 (crisis de la "Silla Vacia"), en 1967 (veto al ingreso de Inglaterra hasta 1973), en 1983 (obligaron a la CEE a hacer una Política Agraria Común que protegiese su producción agropecuaria frente a la competencia de nuevos miembros, por ejemplo España. ¿En qué dos procesos está -o estaba- la UE? Una nueva ampliación y el "amago constitucional"... Extraigan ustedes mismos sus conclusiones, que yo ya lo he dejado claro.

Por supuesto, bien sé, que estos tópicos y otros muchos, no desapareceran y que seguiran siendo recitados por los habituales hasta el infinito y más allá... pero por intentarlo que no quede.

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