jueves, agosto 31, 2006

Un avión para el presidente

Tras su celebrada escapada a Londres, el presidente se ha desplazado ahora a Berlín para ver a su señora cantar. Se aprecia que el interés de Estado estaba en juego, vamos. Como en las rebajas en Londres.

Esta pequeña confusión de los intereses y bienes públicos y la cosa particular que parece cebarse con ZP en vacaciones creo que podría solventarse. ¿Cómo? Hace poco podíamos leer algo muy apropiado en Barcepundit.

Gracias a esa pista se podría abrir una suscripción popular para comprarle un avioncito a Zapatero para que haga sus excursioncillas sin abusar del Erario Público. Eso no se hace, señor presi. ¿O nos hemos olvidado del código de buena conducta de los cargos públicos?


Lo único malo, si lo lográramos, sería escuchar a Pepiño Blanco decir que el regalo es una muestra del aprecio de los ciudadanos por el presidente. Capaz es.

¡Virgen Santa, qué tropa!

Don Alfonso Rojo, hoy en ABC:

"No es preciso creerse a pie juntillas que la Armada Española es «la sexta más poderosa del mundo», como afirma la Wikipedia en internet, pero basta entrar en la página web del Ministerio de Defensa para comprobar que seguimos teniendo un estupendo portaviones llamado Príncipe de Asturias, una decena de fragatas entre las que se incluye la Álvaro Bazán, cuatro submarinos, media docena de cazaminas, dos buques de asalto y una treintena de patrulleras.

¿Y a nadie en La Moncloa se le ha ocurrido que esa flota se las pintaría de miedo bloqueando el paso a los facinerosos que se hacen de oro traficando con la miseria, el hambre y las ilusiones de miles de africanos?

Pues no. Lo que se estila aquí es que nuestras Fuerzas Armadas repartan mucho bizcocho, pongan incontables inyecciones y se agoten arreglando carreteras, reparando vallas y pintando escuelas. Que se dediquen a defender a España y los intereses españoles, parece excluido."

Sospecho que los ingleses, los franceses o los portugueses, que en estas cosas de la milicia siguen siendo bastante clásicos, nos miran con una mezcla de conmiseración y pena. Después de escuchar a la vicepresidenta De la Vega, se habrán preguntado si a los españoles senos ha olvidado que antes de pedir auxilio ajeno, suele ser conveniente intentar ayudarse a si mismo."


Más claro agua. La vicepresidenta mientras rogando por las Europas (por el caso que nos hacen se nota que hemos vuelto a su corazón; por cierto, nunca imaginé que el corazón de Europa coincidiera geográficamente con el ojete de Francia, que es donde tenemos nuestra lengua).

Aunque a lo mejor es que soy un zote y no comprendo que el "optimista antropológico" ha creado el primer ejército polivalente: lo mismo es una ONG, que un parque temático "superenrollado" (es lo que parece cuando uno ve los anuncios de la tele; dan ganas de alistarse)... los ingleses, portugueses y demás, como siempre, van por detrás de la innovadora España de diseño.

lunes, agosto 28, 2006

Por un momento, olvidad Iraq

Dirijo este post a progresistas de todo tipo. Y sobre todo, a aquellos que no paran de decir (con razón) que el franquismo fue nefasto y que, al mismo tiempo, piensan que hay que convivir con tanto tírano como hay por el mundo suelto, sin hacer nada concreto (más allá de reconvenciones genéricas y riñas de la ONU sin ninguna efectividad).

Así, que sí, Iraq es una realidad, pero os planteo que lo dejéis de lado durante un rato.

Pensemos en España entre 1936 y 1945, un suponer como otro cualquiera.

Aquellos fueron los años en lo que Franco alcanzó el poder y se consolidó. La cosa de la posguerra mundial y la naciente Guerra Fría jugaron a favor del dictador.

¿Fueron buenos para España y sus habitantes 40 años de dictadura? No.

¿No hubiera sido preferible que los Aliados, tras acabar con Hitler, sus socios del Sol Naciente y Mussolini, hubieran hecho lo mismo con el generalito español? Y no me refiero a nada de bloqueos, aislamientos y demás historietas, que sólo sirven para que los tíranos se agarren más fuerte a la silla y joder a los ciudadanos de los países que los sufren (a los bloqueos y a los dictadores, que ya es cebarse, leñe). Lo diré más claro, que hubieran echado a Franco por las bravas, con soldados, bombardeos y todo el aparato y parafernalia de la cosa bélica. Y después, Plan Marshall, ayudas, desarrollo de un sistema democrático homologable a los demás países europeos del momento, etcétera.

Como consecuencia, España podría haber estado mucho antes en la CEE… hubiera sido un efecto positivo de muchos, en todos los órdenes.

¿No creéis que una acción militar que impulsase los valores e instituciones democráticas hubiera sido menos dañina para España que 40 años de Franquismo?

Pues, por qué no aprender de los errores del pasado y reconocer que cuanto menos tiempo se padezca la opresión de los dictadores, mejor. Y que una acción militar breve en el tiempo y una ocupación para garantizar el orden durante "el vacío de poder" es MENOS MALA que una dictadura interminable (porque los dictadores tienen la mala costumbre de morirse en la cama a no ser que alguien les mueva la silla)… no es lo ideal, repito es lo menos malo.

Yo creo que para España (los que por aquí se quedaron y los que por allí se exiliaron), con el dolor que una intervención de ese tipo hubiera significado, hubiera sido mejor esa actuación que la posguerra, la "victoria", el exilio y el atraso de 40 años de franquismo. Pues, si creo que eso hubiera sido lo mejor para mi país, ¿por qué dejar a su suerte a gente que vive bajo tíranos como Saddam o cualquier otro de este palo?

Ahora, podemos volver con Iraq si queréis.

En son de paz

"Si el Consejo de Seguridad de la ONU aprueba resoluciones que después se niega a aplicar, el propio Consejo se convierte en una amenaza para la seguridad global. Y eso es lo que está ocurriendo en el Líbano con la aplicación de la resolución 1.701. Ésta prevé desarmar a Hizbolá, pero Kofi Annan ya se apresuró el viernes a aclarar que el desarme del agresor de Israel no lo realizarán las tropas internacionales, sino el Ejército del Líbano. Una vez más, todo queda muy claro: los occidentales demostramos a los islamistas que no tenemos valor para plantarles cara. Vamos al Líbano a proteger a no se sabe quién, porque las normas de enfrentamiento dejan claro que el uso de la fuerza letal sólo será permitido en defensa propia. De ahí que Kofi Annan nos cuente que el desarme de la milicia deberá realizarlo el emasculado Ejército libanés. Para eso, se lo podía haber encargado a la policía municipal de Chiclana de la Frontera."


En son de paz Ramón PÉREZ-MAURA (ABC, Domingo, 27 de agosto de 2006)

O sea, de qué sirve la ONU si no se toma en serio sus propias resoluciones...

Poco hacemos porque poco sabemos

Que nadie se ofenda pero es cierto. No voy por el tópico de que al común de los mortales le queda mucho por aprender. Yo voy a una cosa más prosaica; verbigracia, que los españoles "de a pie" (y muchos de nuestros prohombres) sabemos poco, por no decir nada, de relaciones internacionales o de política internacional y de lo que en ella nos jugamos (que es mucho, con todo eso de la globalización, la creciente interconexión global por la revolución de los sistemas de información y demás cosas de ese estilo). Y vamos por el mundo tan satisfechos de no tener ni pajolera idea de la cuestión.

Y es curioso, porque hay modos más que suficientes para mantenerse al loro (desde libros hasta internet, el que no se entera es porque no quiere), pero no parece calar en nosotros, la verdad. Este tipo de cosas no se manejan mucho en la "opinión pública" española.

En ningún lugar, ni en el Congreso, se oyen reflexiones sobre el papel internacional de España, las estrategias, los objetivos, la dimensión y coste de nuestro ejército (sí, nuestro) y de nuestro servicio exterior, etcétera. En todos los demás países -serios- esto es política de Estado, se establecen consensos y los respetan todos. Que nadie les toque el interés nacional a los franceses, ingleses, estadounidenses, holandeses, etc. Lo tienen muy clarito y con las cosas importantes no se juega.

Aquí, nada de nada, as usual. Todo lo que ocurre en el mundo y en España se interpreta en clave nacional. Cuando 62 soldados murieron en accidente de aviación en Turquía tras participar en misión de paz en Afganistán (el accidente del YAK-42), lo que interesaba aquí era si el Ministro de Defensa debía dimitir (que muy posiblemente sí); que nuestro ejército sea una ONG mal equipada no dio ni para un debate mínimamente serio y que ahora nuestro ejército esté al límite de su capacidad, humana y logística, con los despliegues que tiene ya en marcha parece que se la trae floja a todo hijo de vecino. Así vamos.

Y es una lástima nuestro desconocimiento, porque España podría jugar un papel importante en el mundo. Por la situación geográfica, por historia, por economía y por cultura. Pero claro, primero hay que tener voluntad de estar en el mundo (no sólo en las instituciones y foros internacionales) y hay que estar dispuesto a gastar pasta para desarrollar planes ambiciosos (ojo, no digo aumentar el presupuesto del Estado sino eliminar un buen montón de partidas inútiles y destinar esos fondos a los departamentos realmente necesarios: sanidad, educación, exteriores, defensa...).

España tiene que adoptar políticas activas y definir su postura e intereses sobre tantas cosas (Gibraltar, Sáhara, etc.). Para ello hay que vencer la tentación aislacionista que arrástramos desde el siglo XVII y que Franco llevó a sus últimas consecuencias con la famosa autarquía.

Inglaterra ha explotado su papel de antigua potencia colonial sin renunciar a nada, o casi.

Y es una lástima ese desconocimiento nuestro, porque implica no entender que España puede tener un papel en el mundo y que una vez hubo una España imperial (uso la expresión de un hispanista británico, John H. ELLIOTT, al que supongo que nadie podrá tachar de franquista, fascista y demás epitetos al uso) que quiso ganarse la Gloria y la Historia. Que era un país a tener en cuenta -durante un tiempo el país, sin más-. No como ahora que pesamos poquito o nada. O sea, que además de no saber de la cosa internacional no conocemos nuestra Historia. Así nos luce el pelo.

En fin, debemos a informarnos de las cosas de política exterior. Porque no estamos solos en el mundo y nos interesa saber con quién nos jugamos los cuartos. Porque lo que pase en cualquier esquina apartada puede llegar a afectarnos, como un 11 de septiembre nos recordó, por si alguien lo había olvidado. Y porque sólo una ciudadanía informada puede controlar, dirigir, entender y apoyar -llegado el caso- a las instituciones y gentes que les representan y que se encargan de la consecución de unos intereses que, siendo muy políticamente incorrectos, calificaremos como "nacionales".

Contra algunos tópicos (de la Crisis de Iraq y casi de siempre)

La llamada "Crisis de Iraq" fue el detonante de un montón de acontecimientos. No digo nada nuevo. Con motivo de la acción estadounidense y de sus aliados nos tocó oír y leer muchas cosas. No todas ciertas. Deténgamonos en algunos de los tópicos más repetidos contra la intervención de la coalición:


"La peor de las paces es mejor que que la mejor de las guerras"

Pues no, no siempre. Hay excepciones. Algunos pensaron como reza la consigna de arriba y contemporizaron con Hitler. Era inconcebible que tras la Primera Guerra Mundial hubiese otro conflicto. Además, estaba lo del Tratado de Versalles, que, era vox populi (¿vox populi, vox dei?), se había cebado con Alemania. La cancha que le dieron permitió a Hitler rearmarse, reclamar el "espacio vital" de Alemania, apoyar al golpista Franco... y se llegó a la IIGM.

¿Son iguales Hitler y Saddam? No, aunque guardan ciertas similitudes. En el fondo todos los tíranos y dictadores se parecen. Lo que sabemos a ciencia cierta es que la política de contención fracasó con el líder nazi y, más recientemente, con Corea del Norte.

¿Es asumible el riesgo de no intervenir? ¿Cuándo el uso de la fuerza se convierte en un mal menor ante una amenaza reconocida, por ejemplo las armas de destrucción masiva en manos de tiranos o de terroristas?

Eso, es lo que se discutió en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, porque ni Francia (Costa de Márfil), ni Rusia (Chechenia), ni China (Tibet) rechazan el uso de la fuerza, o sea que de los "príncipes de la paz" o de los "guerreros del amor" nada de nada.

"Ningún país puede imponer una forma de gobierno a otro"

Según y cómo ¿no? Hasta qué punto los ciudadanos de un país "gobernado" por un dictadorzuelo importan y tienen capacidad para decidir en la política de su Estado. Poco o nada ¿no? ¿Sería malo ayudarles a instaurar un sistema que les diera voz y voto? Pero si se diera el caso de unos ciudadanos de un país que apoyasen y promoviesen un régimen tiránico, belicista, agresivo, racista, totalitario y, en definitiva, peligroso para las demás naciones, ¿no tendrían los amenazados el derecho de evitar el natural desarrollo de ese régimen, castigar a ese pueblo e imponerle un sistema inofensivo para los demás?

"No más sangre por petróleo"

No me voy a dedicar al contenido de la frasecita de marras, más si a la estructura de pensamiento que subyace. Esta aseveración (y otras similares) considera que el único motor de las acciones de hombres y Estados son los intereses materiales.

Los principios, valores, opiniones y demás nada cuentan. La explicación materialista de la realidad gozó de gran predicamento en los años 60-70 (ya saben, la contracultura y todas aquellas cosas que vinieron desde el marxismo a las sociedades capitalistas occidentales) entre la comunidad intelectual (y ahí sigue en muchos casos). El materialismo es una de las bases teóricas del marxismo, cuya plasmación práctica, el comunismo, ha fracasado en todo lugar donde se ha aplicado con un catastrófico balance de muertes. ¿Cómo seguimos esos planteamientos, que totalmente, se han demostrado no sólo equivocados sino lesivos, sin reflexión alguna?
En fin, la realidad es muy compleja y la componen muchos factores diferentes y las explicaciones simplistas deben, como poco, resultar insatisfactorias.

La certeza de que siempre hay "daños colaterales" hace inaceptable cualquier guerra.

Lamentablemente, son inevitables (lo han sido desde la primera disputa de la Historia, ya saben dos se pelean y la torta se la lleva el de en medio, que fue a separarles). Pero una cosa son los errores, los accidentes (desde los "daños colaterales" al "fuego amigo") y otras las operaciones contra la población civil (genocidio, ejecuciones masivas, bombardeos sistemáticos...). Lo primero, insisto, es inevitable; lo segundo, indeseable. Sin embargo, pocos condenaron los bombardeos de Dresde, Hiroshima o Nagasaki... piensen ustedes por qué.

"El proceso de construcción europea ha sufrido un daño irreparable" y "La Unión Europea nunca había padecido una crisis tan profunda".

Las instituciones europeas desde su inicio han estado sometidas a este tipo de graves crisis y el proceso sigue. Casi siempre el origen de las tensiones ha estado en Francia. Ante cada ampliación de la UE los gobernantes franceses han forzado la situación para obtener ventajas mayores para su país frente a los otros miembros. Lo hicieron en 1965 (crisis de la "Silla Vacia"), en 1967 (veto al ingreso de Inglaterra hasta 1973), en 1983 (obligaron a la CEE a hacer una Política Agraria Común que protegiese su producción agropecuaria frente a la competencia de nuevos miembros, por ejemplo España. ¿En qué dos procesos está -o estaba- la UE? Una nueva ampliación y el "amago constitucional"... Extraigan ustedes mismos sus conclusiones, que yo ya lo he dejado claro.

Por supuesto, bien sé, que estos tópicos y otros muchos, no desapareceran y que seguiran siendo recitados por los habituales hasta el infinito y más allá... pero por intentarlo que no quede.

Una de Alianza de Civilizaciones
















Fue el presidente Rodríguez Zapatero a la ONU y dijo que hay que hacer una “alianza de civilizaciones” con el Islam, o sea, dándole donde le duele a Huntington. Nuestro presidente, con su gusto por las utopías, propone una cosa irrealizable.

Una “alianza de civilizaciones” con el Islam es un imposible, no porque haya algún tipo de oposición insalvable entre Islam y el mundo occidental (que a lo mejor lo hay o quizá no, qué sé yo, pero dejemos eso para otro momento), sino porque el Islam es una religión, no una civilización. Que no son la misma cosa, una civilización es una cosa más amplia que la religión. O sea, mal empezamos, mezclando churras con merinas.

Además, una civilización no tiene forma política, por tanto, no tiene ninguna capacidad para suscribir alianza ni acuerdo alguno ¿quién sería el líder de esa civilización? ¿Y el líder del mundo occidental? ¿En virtud de qué autoridad podrían firmar ese acuerdo? Además, seamos serios, si no somos capaces de presentar una política unificada dentro de una parte del mundo occidental, Europa-UE, cómo nos vamos a plantear una alianza cuasi global.

Y ya puestos, quizá ZP debería empezar por ganarse a los de nuestra propia civilización, porque lo de nuestras relaciones con EE.UU. no parecen ir muy finas. Que si me siento cuando pasa tu bandera, que si retiro mis tropas de Irak y animo a todo a hacer lo mismo, que si tú ayudas a Marruecos por fastidiarme, que tú dices que mi decisión de retirar las tropas envalentonó a los terroristas, que voy y me inclino públicamente por Kerry en las elecciones de tu país y, no falla, gana Bush, que si no me devuelves las llamadas -y eso que Moratinos se harta a decir que nuestras relaciones están a partir un piñón-, que si recibes a Aznar mientras a mi me ninguneas, que si esto, que si aquello...

En fin, que la susodicha alianza suena a voluntarismo, posibilismo y a cosa poca sustanciosa. Buenas palabras, con las que se queda tan bien como si se dice que barra libre, pero que son más baratas. Como casi todo en Rodríguez Zapatero, pura mercadotecnía política.

El inicio

No voy a ser muy original en la primera entrada de este blog. Toca explicación de motivos, objetos y contenidos.

El tema fundamental de lo que os iré colgando será la politica. Principalmente la cosa internacional y las relaciones exteriores, pero posiblemente no será lo único.

Me identifico como neoconservador, sí... no es normal en los tiempos que corren pero es así. ¿Por qué?:

1º- Creo que la democracia es el mejor sistema político conocido hasta la fecha (cuando alguien desarrolle uno mejor ya lo miráremos)

2º- Los países más desarrolllados del mundo son aquellos que tienen democracia, separación de poderes, economía de mercado, igualdad de derechos, instituciones sólidas y creíbles... y seguridad (no lo olvidemos nunca). No creo que sea casualidad.

3º- Creo que la situación en los países del tercer mundo es inaceptable. Para que mejoren soy de la opinión de que hay que facilitarles el acceso a la democracia, fomentar su evolución política, social y económica siguiendo el módelo que sabemos que funciona. El occidental. Al contrario que muchos, no creo que, castigando sin comercio y dejando bajo el gobierno de dictadores a esos Estados, las cosas vayan a mejorar. Se trata de que sus sistemas (no sus culturas, que cada cual escoja los referentes culturales que más le gusten mientras respeten unos mínimos) se parezcan más a los nuestros.

Para promover este programa transformador hay que exponer todos los recursos necesarios y, a veces, bajo circunstancias excepcionales, incluso llegar al uso de la fuerza.

4º- El 11 de septiembre (y lo que vino después) lo cambió todo.

5º- La estabilidad que garantizan los tíranos no es deseable. Sólo favorece que surjan grupos de iluminados que perciben nuestra inacción como apoyo a sus gobernantes. Y en muchos casos no les falta razón. El riesgo de la inacción es grande. Muy grande. Potencialmente catastrófico.

Ser neocon no implica estar metido en ninguna conspiración mundial de oscuro objeto y poco claras motivaciones. No hay "conspiranoia". No va la cosa del palo "Expediente X".

Pero como no sólo de política vive el hombre, y para intentar desmontar el tópico sobre los neoconservadores = sanguinarios-comeniños-conspiradores-ocultistas, etc. ya iremos hablando de otras cosas -aficiones y cosillas que me gustan-. Sip, tengo corazoncito.

Así que habrá referencias de otras cosas. Lo sé, tampoco eso es muy original.

Ya veremos cómo lo desarrollo. Pero esa es otra historia

Su seguro servidor,
Dick Turpin